Pensamientos y sentimientos

Por: Marcia Fragoso S

Y ya nos llegó mayo y junio mis querides

con el festejo de las mamis y los papis y la casi mitad del año

valoren, concientan y sean muy felices.

Besos

Una nueva dieta

Quiero ponerme a dieta de mis decepciones

bajarle a las envidias y al rencor

consumir sentimientos sanos

ricos en felicidad y paz.

 

Equilibrar mi Ying con mi Yang

lo que sea que fuera eso

mirar sólo hacia adentro

y si miro afuera que sea para admirar.

 

Quiero alimentarme de lo bello en todo y en todos

que la felicidad provenga de mi interior

y que mis preocupaciones del día

no arruinen mi apetito.

 

Tener una dieta con la que vea resultados

en mi ser en general

cuerpo, alma y espíritu

eliminar las toxinas de mi vida.

 

Acercarme a personas como yo

que encuentran la felicidad en un día normal

saber descubrir las múltiples bendiciones

que a diario recibo, tal vez sin merecerlas.

 

Poner un punto de inicio

que me permita ver dónde estoy

saber hacia dónde quiero ir

y lo que quiero lograr con mi régimen.

 

Ir midiendo cada paso

como me voy acercando a mi meta

y sentirme motivada

a lograr cada vez más.

 

¿Por qué no? Más bienestar, más paz,

más fortaleza, menos debilidad

cumplir el compromiso de trabajar por mi

demostrarme que de veras me quiero.

 

Por sobre todas las cosas

valoro a mi cuerpo y mi espíritu

que son todo lo que tengo

y me siento parte de este universo.

 

Que me recibe con los brazos abiertos

cada día de mi vida

sin importar mi actitud, ni mi retribución

no me pide nada, sólo que sea, que fluya.

 

Al mirarme al espejo

estar contenta con lo que veo

admirarme, apreciarme y quererme

con acciones que impulsen mi bienestar.

 

Soy la persona más importante en mi vida

porque en mí se origina todo

lo que le pueda ofrecer a los demás y al universo

es un dar y pedir constante.

 

Hoy es un buen día para ponerme a dieta

de todo lo que me ha hecho daño

y empezar a dar preferencia

a lo que sé que me hace bien.

 

Marcia

22 de junio 2025

La nutrióloga

del IMSS

Bueeeeeenos dias mis querides lectores, les saludo desde mi rincón favorito para escribir en esta mañanita fresca y lluviosita de domingo, para la mayoría es una mañana de descanso en la que dan ganas de no salir de la cama y adoptar una serie en es streaming de su preferencia con un cafecito a un lado ¡mmm!.

 

Han de saber ustedes que esta historia empieza a llamar mi atención algunos años atrás, cuando mi ex novio me pidió que subiera de peso para que él no se fijara en otras personas que le llamaran más la atención y con el fin de que yo tuviera el físico que él consideraba atractivo desde sus días de juventud, cabe aclarar que este angelito creció en una comunidad en la que las razas eran muy diversas y las personas afroamericanas eran muy de su preferencia y nada que ver con mi físico delgado y estilizado de siempre.

 

Es obvio que di todo para que esa relación funcionara, por una o por otra razón,  pero la historia no inicia aquí,  sino en mis días de infancia, tal vez de bebé, no me acuerdo, el caso es que durante toooooda mi niñez, juventud y parte de mi vida adulta estuve baja de peso, con decirles que pesé 45 kilos hasta los 30 años y después de los treinta fue la primera vez que logré rebasar los cincuenta kilos; por supuesto eran constantes las revisiones para ver si no tenía anemia, los jarabes para que me diera hambre que nunca funcionaban y los regaños para que terminara el plato de comida.

 

Han de saber ustedes que antes no había menú para niños, ni nutriólogos,  que nos enseñaran la cantidad de alimento adecuada para nuestro organismo y nuestra edad, imagínense entonces, recibir regaños todos los días porque no me terminaba la comida en casa, el eterno batallar de “no te puedes parar hasta que te termines el plato” y el continuo bombardeo de “otros niños no tienen qué comer y tú no te quieres terminar la comida” me hacían sentir que había algo mal en mí y que era una mala persona por no aprovechar la comida que otros no tenían, la hora de comer para mi era un continuo fracaso, a menos que las porciones fueran más adecuadas, por ejemplo, a la hora de comer huevo, podía pedir uno o dos dependiendo del hambre que tuviera y siempre me acababa lo que pedía, el problema se presentaba cuando otros decidían el tamaño de mis raciones.

 

Cuando íbamos  a  restaurantes la situación empeoraba, de por sí ya traía el pensamiento de “ahora sí me voy a terminar la comida”, llegaba la hora crucial y pedía lo que más me apetecía,  una milanesa, por ejemplo, cuál era mi sorpresa que me traían una sábana de carne inmensa de treinta centímetros aparte rodeada de una taza de arroz, frijoles y ensalada, tan sólo de ver ese plato mi terror crecía y sabía que mi estómago no iba a poder con tanto alimento a los nueve años, en fin, comía hasta más no poder y para mi sorpresa sólo me había terminado un cuarto de milanesa, toda la ensalada, algo de arroz y de frijoles y quedaban dos tercios del plato, por la desesperación iba al baño a ver si podía hacer espacio para comer otro poco (afortunadamente nunca se me ocurrió vomitar), pero como la digestión nunca es inmediata, pues no hacía nada de espacio y sí perdía mucho tiempo en el baño, al regresar el regaño era porque ¿qué tanto hacía en el baño?, en fin que con nada les daba uno gusto.

 

El elegir ropa era un verdadero reto y una continua decepción, ya que en esos tiempos las niñas, jóvenes y mujeres tan delgadas éramos una rareza y no había tallas para nosotras, la talla 28 que es la más pequeña me quedaba nadando, por lo cual aprendí a coser a mano para ajustar mi ropa a mi tamaño, afortunadamente desde muy temprana edad fui autodidacta.

 

La situación de crecer rodeada de preocupaciones por mi físico y sin cumplir las expectativas de nadie en una sociedad donde las personas súper delgadas, ojerosas y con manos y pies huesuditos no encajamos en el estándar de belleza voluptuoso de la época,  me hizo pensar que no era lo suficientemente buena para el general en ese mundo, y toda mi vida rodeó ese mismo pensamiento, como no “soy” buena me tengo que esforzar de más para ser aceptada y para que mis seres queridos aprecien lo que sí se puede rescatar de mi.

 

Ahora entienden por qué decidí darle gusto a aquel novio que me pidió que subiera de peso.

 

Total que como nunca había subido de peso y para mi era mucho más fácil bajar de peso que subir, decidí ir a un nutriólogo que me dio una dieta para subir y de ahí empecé a “diseñar” yo misma mi dieta, es decir, comer de todo y en grandes cantidades, recuerdo que tomábamos jugo de frutas, el cual yo pensaba que por ser de fruta era súper sano, ignorando la cantidad de azúcar que estaba consumiendo, al pasar de los años llegué a subir de 57 kilos a 76 kilos y mi novio no parecía estar conforme nunca, por supuesto vinieron los consecuentes dolores en las rodillas, en la espalda baja, tuve que cambiar mi guardarropa, no me veía bien con nada y todo me apretaba, me agitaba tan sólo de caminar rápido y mi colesterol y triglicéridos incrementaron, te das cuenta que te ves gorda cuando la gente te dice “señora” para todo.

 

El terror de llegar a los 76 kilos me hizo decidir ocuparme de mi y empezar a bajar de peso, corriendo me fui con otra nutrióloga de una empresa privada y compré un paquete de doce consultas y me puse a hacer ejercicio regularmente; siempre he sido una persona disciplinada, así que en unos meses empecé a ver los primeros resultados y empecé a sentirme mejor, mi ex también estaba contento con el resultado.

 

Después de los años, ya no me decían “señora” sino “ “señorita” y fue entonces cuando me di cuenta que mi plan estaba dando resultado.

 

En las semanas pasadas se me empezó a bajar la presión con los enojos y las preocupaciones y al ir a consulta me mandaron estudios, afortunadamente sólo mis defensas estaban un poco bajas, cuando le comenté a la doctora de la dieta que llevaba, la cual me dieron antes de hacer la cantidad de ejercicio que hago ahora, decidió mandarme con la nutrióloga de la clínica.

 

Fui a pedir mi cita y me dijeron que antes de que la nutrióloga nos atienda debemos ir a una plática en el auditorio de la clínica (yo ni siquiera sabía que la clínica tenía auditorio) cuando te dicen auditorio, te imaginas un lugar donde caben alrededor de, no sé cincuenta a cien personas, en este auditorio caben alrededor de 30, es un lugar pequeño que acondicionaron para tal fin, el día de mi plática llegamos alrededor de veinte personas y me llamó la atención la actitud de la nutrióloga y algunas cosas que nos dijo, les voy a decir algunas frases que dijo y lo que me hicieron pensar:

 

Tenemos pensamiento de “bote de basura” o sea que para que la comida que deja nuestra familia no se desperdicie nos la comemos y así empezamos a comer de más sin siquiera darnos cuenta, más allá de eso ¿qué me hace pensar que soy un bote de basura? ¿por qué he de ser yo quien se coma lo que los demás dejan? ¿acaso soy menos importante que el resto de mi familia y por tanto mi salud es menos importante? ¿de dónde viene ese pensamiento de siempre ayudar a que todo esté bien? ¡si! Me convierto en un bote de basura para evitar la culpa del desperdicio de comida que viene por una mala administración de los alimentos, es más fácil hacer desaparecer la comida de más que cambiar las raciones o pedir menos comida en los restaurantes.

 

Debemos comer cada tres horas “esté quien esté“ y en esto me declaro culpable, sobre todo a la hora del almuerzo en el home office todo mundo quiere comer y primero les hago de comer a ellos y al último preparo lo mío,  pero a veces me gana la siguiente llamada y termino comiendo dos horas después de mi horario, volvemos a lo mismo, yo misma no respeto mis horarios de comida por estar cocinando para otros, me vuelvo a poner al último en la fila de mis prioridades.

 

A los fabricantes de alimentos lo que menos les importa es tu salud y lo que más les importa es ganar dinero, fuerte comentario ¿no les parece? Repasemos la comida que hay el súper, la mayoría tiene sellos, exceso de sodio, exceso de azúcar, exceso de grasas saturadas, exceso aquí,  exceso allá, y todo ese exceso viene a parar a nuestro organismo y aparte pagamos por ello, además de eso, los fabricantes que mueven los hilos de nuestra vida nos dan pastillas para que nos sintamos mejor, si te sientes débil,  toma vitaminas, si te duele la cabeza, tómate esta pastillita y el dolor desaparece, si tienes gastritis o colitis toma esta pastilla milagrosa que te ayudará a sentirte mejor, si te da gripa, aquí está este tratamiento o si quieres estar más musculoso toma esta proteína; vemos imágenes de abuelitos cargando a sus nietos milagrosamente gracias a la pomada mágica;  gripas, gastritis y colitis que se quitan en un dos por tres y evitan que te descuenten el día en el trabajo porque de volada ya puedes continuar tus labores, vemos hombres y mujeres bien torneados y súper felices con su proteína mágica y demás casos de éxito gracias a la medicina moderna.

 

La medicina moderna no tiene escrúpulos, a los fabricantes les interesa que no faltes al trabajo y que estés activo, no tu salud.

 

Imaginemos nuestro cuerpo como un coche (nos dijo) no puedes poner el motor de un vochito en una camioneta de ocho plazas porque no caminaría y viceversa, un coche necesita aceite, gasolina, sus afinaciones para estar al cien, al igual que ese coche nuestro cuerpo es una máquina que necesita las raciones adecuadas para funcionar de la mejor manera, ni de más ni de menos (nos dijo).

 

Las enfermedades del día a día se curan con una buena alimentación y con un cuidado continuo de nuestro cuerpo ¿cómo me demuestro que me quiero y que soy importante para mi? ¿con hechos o con palabras?.

 

Los pacientes vienen buscando una solución para sus problemas (medicina) pero no se comprometen a trabajar en la raíz del problema (dieta y ejercicio) nos dijo.

 

Fue una plática en la que tres horas se nos pasaron volando, nos explicó la cantidad de azúcar que tienen los diferentes tipos de alimentos, qué cantidad debemos ingerir en cada comida y porqué y al final nos dio una dieta.

 

La dieta no es más que saber las cantidades de alimentos que debo comer en cada comida para tener una alimentación balanceada y que mi cuerpo esté saludable en todo momento, noté que la dieta que nos dio la nutrióloga no era muy diferente de la que yo ya llevaba, sólo que tenía más proteína y menos carbohidratos, decidí darle una oportunidad a la nueva dieta y en cinco días logré bajar medio punto de grasa visceral, dos centímetros de cintura, .4 puntos de grasa, subí mi proteína .72 puntos y me sentí mejor de la presión, decidí seguir la dieta hasta que me toque la cita con la nutrióloga,  que es en tres semanas a ver cómo me siento.

 

Lo importante para mi de esta experiencia son los puntos que les relate anteriormente y cómo la cultura de toda la vida nos puede llevar a desórdenes alimenticios que nos afectan tanto como lo permitamos, es un hecho que cómo cuidamos de nosotros y cómo nos vemos a nosotros mismos determina nuestro grado de autoestima, el incrementar nuestra autoestima puede cambiar nuestra vida, pueden leer mis vivencias al respeto en mi primer año con este blog, dando click en la hamburguesa del lado derecho de la página.

 

Nunca es tarde para preguntarnos si nos cuidamos y nos queremos lo suficiente y cuánto cuidado y amor consideramos que merecemos.

 

Esto es todo por hoy mis querides, les agradezco mil y un veces por su visita a este su blog y les espero la semana que viene con otra historia interesante y de aprendizaje.

 

Sean sanos y felices como unas estilizadas lombrices

 

Con amor

Marcia

22 de junio 2025

El héroe de mi vida

No fuiste tú, el héroe de mi vida

tampoco te quedaste

cuando te necesitaba

no había hazaña tal, que resolviera todo.

 

Por muy fuerte, muy seguro

muy masculino que fueras,

el problema te rebasaba

lo que no hicieron dos, no lo arreglaría uno.

 

Fue muy duro, estar sin ti algunas veces

tratabas de estar presente para todos

tus tantos errores al final

se volvieron en tu contra.

 

Y pasaron años de ausencia, de dolor

para poder resolver

nuestros asuntos pendientes

y por fin tener una relación de verdad contigo.

 

Padre, para mi eras en un principio

un gran héroe

y conforme el tiempo fue pasando

te pude ver tal cual eras.

 

Un ser humano con defectos

y virtudes

pero con un gran amor por mi

y un gran orgullo de llamarme “hija”

 

No fuiste el padre perfecto

sin embargo me enseñaste tanto

te reconocí en mi propio ser

y con el tiempo empecé a entenderte.

 

¿Cómo pedirte amaras?

¿A quien te dio sólo dolor?

al principio te culpaba

pero al final te comprendí.

 

Desde que eras muy pequeño

la muerte te arrebató a tu padre

y tus errores y el destino

te impidieron estar con tus hijos.

 

No sé si lo hayas entendido

si al partir de este mundo

te hayas reconciliado

con la esencia de tu ser.

 

Al final pude ver tus miedos,

tus brazos vencidos ante la vida

tu cuerpo ya muy cansado

que ya no quería luchar más.

 

Trataste muchas veces

de compartir con nosotros

a veces entre regaños

a veces con mil sonrisas.

 

Ahora eres parte del todo

desde hace ya varios años

y recordarte me hace sonreír

porque ya estoy en paz contigo.

 

Fuiste fuente de confusión

de decepción muchas veces, quizá sin quererlo

me hiciste daño,

pero todo se reparó con los años.

 

Con nuestras pláticas ocasionales

tus consejos tan tradicionales

tus sueños siempre fuera de lugar

y tu visión ante la vida.

 

Tal vez no tuve el mejor padre

¿Quién lo tiene?

sin embargo agradezco que te tuve

durante cuarenta y dos años.

 

Hoy, en este día del padre

abrazo tu recuerdo con amor

y esbozando una sonrisa

¡Gracias papá! Por todo lo que en vida me diste.

 

Con amor

Marcia

15 de junio 2025

15 de junio, día del padre

Bueeeenas tardes mis querides lectores, les saludo desde mi rincón favorito para escribir 2.0 para los que recién se integraron a este grupo selecto de lectores de mi blog, les recomiendo lean meses anteriores para que sepan la historia del rincón favorito para escribir, que tardó años en forjarse, es interesante saber qué tan necio y persistente puede ser uno para lograr lo que se quiere y disfrutarlo al máximo.

 

El día de hoy se celebra en México el día del padre, aquel ser de repente incomprendido que tenemos en casa y que a veces no podemos apreciar en su totalidad por una o por otra razón.

 

Viene a mi mente un video que alguna vez vi sobre la tradicional relación familiar, imaginemos que estamos en casa haciendo travesuras y de repente mamá al ver que no nos calmamos nos dice: ¡ah! ¡pero vas a ver cuando llegue tu padre!.

 

¿Alguna vez le hemos preguntado a los papis qué piensan de esto?

 

¿Qué se siente, después de no ver a tus hijos todo el día por estar trabajando llegar a escuchar un sinfín de quejas sin importancia sobre quién hizo qué y que lo que se requiera de ti es castigar a tus hijos, ponerte serio, regañar y hacer que todos se escondan en su cuarto cuando llegues?

 

¿Qué se siente ser el verdugo impuesto? El hombre del video lloraba, porque decía que lo que quería hacer al llegar a casa era jugar con sus hijos, abrazar a su esposa, pasar una tarde o noche linda con la familia, sobre todo cuando tienes el tiempo tan limitado; ser el malo a veces puede parecer poderoso y privilegiado, el papá puede verse como el que regaña, el que corrige, el que guía,  a veces muy a su pesar.

 

El no tener voluntad en cómo se pasa el tiempo con los hijos es lo que muchos hombres sufren hoy en día,  les pusimos un cartel de el fuerte cuando en realidad son personas que por momentos pueden ser débiles y no tener la respuesta a todo, pueden necesitar también de nuestra ayuda y de nuestro amor, de su familia, de los abrazos que podamos darles, nunca se es demasiado macho para no apreciar una muestra de cariño, sobre todo de tus seres más queridos.

 

En fin que los papis tienen que vivir con varias etiquetas, el proveedor, por ejemplo ¿y qué pasa cuando papá se queda sin trabajo y decide ser el que va a limpiar la casa, llevar los niños a la escuela y cocinar mientras mamá trabaja? Afortunadamente vivimos en tiempos modernos que nos permiten quitarnos esos prejuicios que nos han impuesto con los años, definamos la palabra: pre =antes, juicio = juzgar.

 

Si no debemos juzgar a los libros por su portada ¿por qué juzgamos a los papás?  ¿por qué les imponemos ciertos roles en la familia y los estigmatizamos durante toda su vida contra su voluntad? Porque digo, no creo que a alguien le guste ser el malo de la peli durante tantos años hasta que los hijos se van de casa a formar sus propias familias.

 

Sabemos que los hombres por naturaleza son concretos, que les gusta resolver los problemas de los demás,  que les gusta proteger y mostrarse valientes y proveer de todo a la familia; eso que “sabemos” ¿De dónde viene? ¿alguna encuesta en la que hayan tomado la opinión de todos y cada uno de los hombres? ¿por qué “sabemos” eso? ¿nos lo dijo la amiga, la tía o la comadre? Son etiquetas, no podemos afirmar que los hombres sean todos iguales sin haberlos analizado a todos y hasta el momento nadie lo ha hecho.

 

Entonces ¿por qué no dejarlos simplemente ser? Trabajar en equipo y regañar sólo cuando la situación lo amerita y no cada día de su vida ¿por qué no darles la oportunidad de ser el bueno de vez en cuando? Preguntarles cómo quieren pasar la tarde, qué les gusta, cómo quieren celebrar el día del padre, tal vez nos podríamos sorprender con sus ideas si los dejáramos expresarlas.

 

Quitemos las etiquetas a nuestros papis y conozcamos su verdadero ser, sus sueños, sus preocupaciones, celebremos sus logros y hagamos que sepan lo importante que son para nosotros antes de que la vida nos separe de ellos, como es mi caso, afortunadamente pude decirle a mi papá todo lo que quería que supiera cuando aún vivía y él sabía lo importante que su existencia era para mi.

 

Este día del padre deseo papis apreciados, libres, comprendidos y muy consentidos y celebrados en su día, gracias por la marca personal que le dan a nuestra vida.

 

Eso es todo por hoy mis querides, espero que celebren a sus papis y los consientan mucho, hoy y siempre y les espero la semana que viene con otra historia que nos haga sentir y pensar, no sin antes agradecerles por su asistencia de cada semana a esta su casa.

 

Celebren mucho como unas festivas lombrices.

 

Con amor

Marcia

15de junio 2025

Una persona diferente

A veces quisiera, simplemente

convertirme en alguien más,

más segura, más fuerte,

más valiente, ser una heroína.

 

Admirada por mis ideas,

por mi inteligencia

tener una voluntad inquebrantable

y un sentido de justicia claro.

 

Ser poderosa, hermosa ante mis ojos

orgullosa de mi ser

y no la persona débil

en que me he convertido con los años.

 

No sé en qué momento

perdí la valentía

y me derrumbo ante lo más simple,

me tengo que cuidar de mis emociones.

 

La fortaleza que antes tenía,

simplemente desapareció

me convertí en alguien más frágil

que necesita ayuda de los demás.

 

En lo que mis hijos suben, yo bajo

convirtiéndome en quien no quiero ser

alguien que se rinde, enferma,

que necesita tomarse todo con calma.

 

Hoy nuevamente me sentí atractiva,

me atreví a usar un disfraz por fin

y para mi sorpresa, me sentí otra,

poderosa, una mejor versión de mi misma.

 

Por unas horas me atreví a dar todo,

a arriesgarme, a ganar de nuevo

a disfrutar de la vida otra vez

olvidar los problemas, emocionarme nuevamente.

 

Olvidé que la muerte hace unos días se fue

llevándose a la más pequeña de nuestra casa

por unas horas, me atreví a soñar de nuevo

creyéndome digna de un poco de dicha.

 

¡Qué sorprendente! Ser segura de nuevo

sentir que las cosas vuelven a mi control

la seguridad, la confianza perdidas

que volvieron renovadas a mi existir.

 

Por unas horas, soñé que era otra,

más fuerte ante cualquier adversidad,

sin miedo, con un espíritu renovado,

lista para vivir de nuevo con pasión.

 

Marcia

8 de junio 2025

Si lo experimentamos, de veras existe

Bueeeeeenas tardes mis querides lectores, les saludo en este dominguito agradable y de descanso desde mi rincón favorito para escribir, aquí se está bastante a gusto a esta hora de la tarde con el airesito fresco que entra por la ventana, lo cual agradezco después del calor de la tarde.

 

El día de hoy lo estuvimos esperando desde hace meses ya que mi amiga Yolis y yo nos inscribimos a la carrera de cinco kilómetros de la mujer maravilla, se supone que teníamos que correr, pero como yo no puedo correr, pues la caminamos, por supuesto muy rápido,  la aventura empezó desde que compramos nuestro lugar hace como tres meses, ya Yolis pensaba operarse de un ojo en mayo y esperábamos que para junio ya estaría lista para la competencia, afortunadamente después de buenos cuidados estuvo más que lista y me acompañó en esta emocionante experiencia.

 

Ayer que fuimos por nuestro kit encontramos ropa de la mujer maravilla que complementaba la blusa que nos dieron y me atreví a usar una falda súper corta para correr que no habría usado en el día a día,  eso me hizo sentir orgullosa porque vencí, aunque de una forma pequeña una de mis muchas inseguridades, sobre todo en estos momentos de pena por haber perdido a la mascota más joven de la casa.

 

Lo bueno es que dimos todo en la competencia y logramos bajar nuestro tiempo 12 minutos, fue un triunfo completo, tanto para Yolis como para mi y ambas disfrutamos mucho de la carrera y de nuestra compañía,  pudimos sonreír de nuevo, ella después de haber estado confinada más de un mes en casa con cuidados y las complicaciones del reposo obligado y yo por las presiones de la enfermedad de Shelby, que ya se convirtió en un angelito perruno.

 

Y es que ¿Qué mujer no admira a la mujer maravilla? Desde los años 70s con la guapísima Lynda Carter, hasta los 2017 y después con la también guapísima Gal Gadot, dos mujeres admirables, que proyectan fortaleza, determinación y una voluntad inquebrantable, aparte de vestuarios atrevidos que resaltan su belleza, ¿quién no quisiera disfrazarse de la mujer maravilla y verse realmente bien? ¿Quién no quisiera esa seguridad en sí misma? ¿esa fortaleza ante las adversidades? ¿esa preparación de toda la vida para enfrentar con valor a los malos y defender a los débiles?.

 

Muchas niñas sueñan con la mujer maravilla, y pocas llegamos a sentirnos alguna vez en nuestra vida tan seguras, tan hermosas, tan poderosas, somos bombardeadas desde niñas con inseguridad, discriminación, retos y pensamientos negativos, no nos sentimos lo suficientemente buenas, siempre el estándar es muy alto, ya sea que busquemos ser madres de familia, estudiantes, profesionistas o amantes, hay muchas cosas que malabarear y mucha perfección mal entendida que buscamos y rara vez logramos alcanzar, tan sólo por fugaces momentos.

 

¿Quién no quisiera verse a sí misma y sentirse realmente orgullosa aunque tenga errores de vez en cuando? La mujer maravilla, aunque admirable, no es real, las personas reales somos nosotros, las hermosas, luchadoras, valientes e independientes,  que defendemos nuestras ideas y sufrimos nuestras inseguridades, aceptamos nuestra condición de seres humanos y de repente nos enfrentamos a nuestra fragilidad ocasional, al principio con temor y después con valentía.

 

Todos quisiéramos ser valientes y poderosos, tener energía inagotable y no vencernos ante la adversidad, pero eso no siempre se puede, la realidad es que tenemos limitaciones y lo que es realmente estimulante es apreciar esos momentos de fortaleza, de poder que de vez en cuando tenemos y aceptar con valor los momentos de debilidad y de tristeza.

 

 Es bello creer y admirar un ideal, pero es aún más bello aprender a querernos y admirarnos a nosotros mismos.

 

Eso es todo por hoy mis querides, les agradezco infinito su asistencia de cada semana a esta su casa y les espero la semana que viene con otra historia interesante.

 

Sean poderosos y valientes como unas maravillosas lombrices

 

Con amor

Marcia

8 de junio 2025  

Ansiedad

Se que el sentimiento es ilógico

que las cosas pronto se resolverán

estamos tomando el problema en nuestras manos

simplemente no lo puedo evitar.

 

El momento

en que mi corazón se acelera

aunque lo intente controlar

la respiración me empieza a faltar.

 

Los pensamientos negativos

se van agolpando en mi interior

el miedo empieza a ganar la batalla

y más fieramente busco una solución.

 

A medida que el problema crece

mi pensamiento se concentra más

hasta que logro por fin

conseguir ayuda y un respiro de alivio.

 

Pero mi mente me traiciona

sé que no ha terminado aún

mi corazón siente miedo

aunque lo tenga que ocultar.

 

No quiero sufrir por lo inevitable

quiero que el dolor se vaya

al menos por ahora

y que las cosas continúen su curso.

 

Tengo que ser paciente

pero siento un nudo en la garganta

mi respiración descontrolada

se agita en cualquier momento.

 

Sé que debo calmarme,

que no vale la pena

pero simplemente no puedo

sólo en el problema pienso.

 

La preocupación me domina

en todo momento del día

entorpeciendo cada acción,

dificultando mis movimientos.

 

Me paraliza el sentir

la posible pérdida que sé lejana

el temor al miedo en sí

al sufrimiento por sí mismo.

 

Me rindo por un momento

ante la incertidumbre

para esperar algo mejor

mientras mi corazón se acelera.

 

Pido por una solución

cada día por la mañana

y regreso de nuevo a casa

esperando algo mejor.

 

Cuando las cosas van mejorando

por fin puedo respirar

descansar por un momento

y agradecer de nuevo por un poco de paz.

 

Marcia

1 de junio 2025

Sentimientos incontrolables

Bueeeenas tardes mis querides lectores, les saludo en este dominguito tranquilo de descanso y de votaciones desde mi rincón favorito para escribir.

 

Durante la semana una de mis mascotas tuvo un problema de salud que nos asustó mucho, generalmente cuando empiezan los problemas van de menos a más, hasta que la situación se vuelve algo incontrolable, el problema con las mascotas es que no hablan, vamos aprendiendo con aciertos y errores el mejor momento para pedir ayuda al veterinario, lo peor es cuando el veterinario no se empatiza con la situación y la solución terminaría en más daño que alivio.

 

A veces tiene uno que tomar decisiones al momento a pesar de la confusión que se vive por la falta de información,  es eso, la falta de información me produce ansiedad y deseo desesperadamente que alguien me ayude con su sabiduría en esos momentos difíciles.

 

Afortunadamente si uno no quita el dedo del renglón y se concentra, siempre hay una solución y personas dispuestas a ayudar, ángeles con conocimiento que la vida nos pone enfrente y en el momento más necesitado aparecen para auxiliarnos.

 

Tal vez fue el hecho de que llevamos dos meses resolviendo este asunto y sentí que ya estábamos cerca del final cuando surgió un nuevo problema preocupante, tal vez el hecho de que el primer doctor me dijera que podría ser cáncer me asustó de inmediato, sentía una solución ya en mis manos y de repente se aleja para dejar ver un posible problema mayor, conseguí ayuda de inmediato y tomamos la solución en nuestras manos y los demás era esperar… y seguir esperando a que los eventos se desarrollaran esperando lo mejor.

 

Sin embargo el daño mental ya estaba hecho, la preocupación ganó y me costaba trabajo concentrarme, se me olvidaban las cosas, me sentía torpe y muy cansada por estar lidiando con la ansiedad, sé que la respuesta estaba en un poco de calma y que al final sea como sea las cosas se iban a resolver como lo han estado haciendo, pero el sentimiento era inevitable y sobre todo incontrolable.

 

Sucede que cuando estamos frágiles no podemos controlar esas emociones que inundan nuestro pensamiento y empiezan a causar estragos en nuestro organismo, es ilógico, decimos, tengo que tranquilizarme, sabemos que debemos respirar profundo y esperar lo mejor pero a veces no podemos, la ansiedad nos toma por sorpresa.

 

¿Por qué nos toman desprevenidos estos sentimiento de preocupación? 

 

Primero es conveniente entender que la ansiedad es una respuesta normal y saludable ante una amenaza o peligro, el cuerpo se prepara para la tener una respuesta satisfactoria  de protección hacia nuestro organismo como preparación el corazón late más rápido, la boca se seca, a lo mejor podemos tener calor o sudar en exceso, podemos sentir mareos también o se nos baja la presión,  esto es ocasionado porque el organismo se pone alerta ante la señal de peligro.

 

Cuando la ansiedad se manifiesta en situaciones que no son de peligro es cuando ya tenemos un trastorno de ansiedad.

 

Ansiedad y cerebro

 

Nuestro cerebro es una biblioteca que guarda todas las experiencias que vivimos a lo largo de nuestra vida y nos prepara para evitar el dolor, ya comentamos en situaciones pasadas que este hecho de “evitar el dolor” no siempre es la mejor opción ni la más saludable, pero sí es una respuesta automática.

 

Tener ansiedad, estrés y preocupaciones es normal, somos seres humanos y las situaciones que vivimos nos afectan, nos debemos preocupar cuando esos sentimientos nos evitan de hacer las cosas más cotidianas en nuestra vida porque sentimos miedo; recordemos que el cerebro va a tratar de protegernos en todo momento a través del miedo y en nuestro cerebro también está la herramienta que nos permite analizar si ese miedo es infundado o lógico:  el hipotálamo,  recordemos el ejemplo de la calle que platicábamos en artículos anteriores: el cerebro nos protege de que un coche nos atropelle al estar alertas e incluso brincar pero el hipotálamo evita que salgamos corriendo hacia un peligro tal vez mayor.

 

Son dos lados que tiran en sentido contrario y si uno de ellos tira más fuerte es ahí cuando llega el desequilibrio y las cosas se salen de control, lo normal es preocuparse, lo anormal es dejar de vivir por la preocupación.

 

¿He sentido que mi ansiedad, mi estrés o mis preocupaciones me limitan? Tal vez sea el momento de pedir ayuda, una ansiedad no atendida puede derivar en problemas de depresión o de consumo excesivo de sustancias tóxicas  de ahí la importancia de reconocer el problema y buscar una solución a tiempo.

 

En el momento que entendemos que la reacción de nuestro cerebro es normal podemos empezar a ejercitar para no preocuparnos en exceso y aprender a trabajar en nuestros miedos, lo importante es identificar lo que nos está poniendo ansiosos y analizar el origen y la solución, recordemos: ¿Cómo me siento? ¿Por qué me siento así?  ¿Cómo lo puedo solucionar? Si es que tiene solución y si no tiene solución ¿qué puedo hacer para sentirme mejor?.

 

También el tomarnos unos minutos para respirar profundo y tratar de no pensar en nada funciona, simplemente el respirar por si mismo funciona, así que procuremos aprender a respirar para tranquilizar a nuestro organismo y evitar que tome el control, ya que nosotros sabemos qué tan alerta debemos estar de acuerdo con la situación de que se trate.

 

Nuestro organismo es maravilloso y nos protege, aunque a veces se le pasa la mano.

 

Lo bueno es que todo problema tiene una solución,  después de los días mi querida Shelby ha mejorado mucho y su herida está cicatrizando hermosamente, debajo de la costra se ve una maravillosa capa de piel rosita y sana, lo cual indica que el tratamiento para la infección fue más adecuado que una biopsia para detectar un posible cáncer de piel, que por cierto, en ese momento le hubiera lastimado más porque su piel estaba lastimada y porque por su miedo al veterinario  hay que pelear con ella para poder hacerle cualquier revisión.

 

Sé que no es el final y que su tratamiento no ha terminado, y también sé que algún día tendrá que dejarnos, pero por ahora no es momento de sentir miedo ni preocupaciones sin fundamento, hay muchas amenazas pero no podemos permitir que el miedo nos gane.

 

Seamos libres de nuestros propios miedos que limitan  nuestra libertad.

 

Eso es todo mis querides, espero que su semana sea lo más tranquila posible y que puedan detectar a tiempo esos sentimientos crónicos que nos hacen el día a día más difícil.

 

Sean fuertes como unas pacíficas lombrices y les espero con gratitud la semana que viene con otra historia que nos haga pensar y sentir.

 

Con amor

Marcia

1 de junio 2025 

Viajar ligere

Quisiera de una vez por todas

deshacerme de lo que no me sirve

dejar de tener tantas cosas

para después evitar tirarlas.

 

Cuesta trabajo limpiar, escombrar

hasta lo más profundo del alma

y por fin poder respirar profundo

disfrutando mi tan ansiada paz.

 

Es un proceso que requiere esfuerzo

valentía también y voluntad

de querer analizar, procesar y limpiar

hasta el más mínimo detalle.

 

El resultado vale la pena

pues se siente la ligereza al andar

además, con menos posesiones

definitivamente hay menos obligaciones.

 

¿Cuánto necesito para el día a día?

¿Cómo evitar que entre cada vez más?

mi interior ya no puede

contener tanto, se siente pesado.

 

Entre más haberes, más confusión

menos acomodo, menos orden

menos espacio libre y abierto

menos poder respirar profundo.

 

El ver la mente con tanto pendiente,

tanto por trabajar, sentimientos encontrados

que al final crean

una gran incertidumbre.

 

¿Cómo sería si pudiera escoger

cada sentimiento antes de que entre en mí

y conservar la limpieza de mi alma

digamos, con un mantenimiento preventivo y continuo?

 

¿Qué pasaría si no tuviera tanta confusión

tanta acumulación?

¿Qué sentiría mi corazón?

¿Se sentiría liberado, tal vez?

 

¡Siempre basura! Pendiente de limpiar

y tan poco tiempo

¿realmente será poco?

¿o acaso no me he dado prioridad?

 

Quiero limpiar, analizar todo en mi interior

saber el por qué de cada sentimiento

a cada recuerdo asignarle un lugar

y tirar al viento lo que ya no sirva

despidiéndolo con profundo amor.

 

Marcia

25 de mayo 2025  

La inocente basura

Bueeeenas tardes mis querides lectores, les saludo desde mi rincón favorito para escribir 2.1 renovado, mejorado y ahora limpiecito, no cabe duda que cuando nos damos tiempo de escombrar y seleccionar lo que ya no sirve, en primer lugar, es posible que salga mucha basura pero después quedan espacios abiertos con gran potencial para un buen inicio y el resultado final es mejorar nuestra forma de vivir, con un mejor ambiente tendremos un buen interior, la limpieza exterior del lugar que habitamos reflejan la paz o la confusión que llevamos dentro.

 

En alguna ocasión me tocó viajar en el auto de una chica que era mi amiga hace ya bastantes años, me sorprendí porque ella tiene hijas más o menos de la edad de mis hijos, en ese entonces rondaban por los ocho o diez años más o menos, ya no recuerdo ni a dónde fuimos aquella vez, el caso es que nos fuimos en su coche y al subir me sentí incómoda porque me costaba trabajo poner mis pies en el piso, pues todo estaba lleno de cosas que parecían ser basura, uniformes, mochilas, juguetes, envolturas, papeles de dudosa procedencia y demás; me quedé sorprendida al ver que el coche de mi amiga era un lugar donde no podías ni moverte y menos viajar cómodamente por la cantidad de cosas que ahí había,  al ver mi confusión ella culpó a sus hijas, que dejaban todo en el coche y no lo mantenían limpio.

 

En fin que no es cuestión de culpas ni de quién hizo o no hizo qué, sino de costumbres, en lo personal me gusta viajar en un auto donde lo que está adentro tenga una razón para estar ahí y si no la hay, debe salir del auto y estar en el lugar donde pertenezca, ya sea la casa, la cocina, la habitación de alguien, o la basura; un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar, no suelo dejar suéteres, gorras, toallas, mochilas o demás dentro del coche “por si acaso” me gusta planear cada día por anticipado y que las cosas circulen, entren y salgan con ligereza dependiendo de la necesidad, no me gusta el estancamiento, estamos hablando de un auto, no de una bodega.

 

¿Qué es lo que pasa dentro de nosotros cuando tenemos nuestros alrededores llenos de cosas “por si acaso”?

 

En la casa de mamá había cinco botellas de agua llenas en la barra de la cocina, listas para el momento de la sed, era un hecho que no deberían estar ahí y estaban ocupando espacio, pues había además vasos y garrafones, al principio era un garrafon, pero un día mamá se quedó sin agua, entonces decidió ser más previsora y compró un segundo garrafon y luego  otro y otro, por si acaso, hasta llegar a seis garrafones; ya después con trabajos se podía caminar en la sala, ya no digamos sacar algo de la vitrina, pues los garrafones estaban delante, no podíamos usar la barra de la cocina porque las cinco jarras y otros muchos artículos “por si acaso” estaban ahí y aquello se sentía lleno, pesado, confuso, como que hay un pensamiento pero luego viene otro vertiginosamente sin que hayas podido procesar el primero y se creaba una ola de pensamientos y sentimientos agolpados en un cuello de botella en mi interior, como si hubiera demasiados pendientes por trabajar y pocas ganas de hacerlo.

 

El cerebro al ver esto se llena, puede parecer que somos excesivamente previsores y que una cajuela llena de cosas de todo tipo es señal de una persona que está preparada para todo, pero ¿cada cuándo las cosas que tenemos en la cajuela serán usadas? Pasaron los años y los garrafones seguían ahí, las botellas, las cosas en el auto, ocupando espacio y la sensación de llenura evita que estemos abiertos para lo que sigue, seguimos estancados en los mismos pensamientos, en los mismos sentimientos sin trabajar, en la misma confusión y sólo vemos el tiempo pasar y el mundo moverse mientras estamos estáticos,  pero llenos.

 

¿Por qué nos da miedo quedarnos sin algo que podríamos necesitar? Puede que un día llueva y no traiga mi chamarra en el auto y me voy a mojar, o puedo llevar la chamarra al salir y después devolverla a su lugar cuando regrese a casa, son maneras diferentes de resolver las situaciones, el hecho es, que si queremos estar preparados para mil y un situaciones al final terminamos llenos de cosas y nada sucede.

 

Como aquel vestido que ocasionalmente usamos para las fiestas  y que tal vez ya ni nos queda o ya no nos gusta o aquellas playeras que duraron años en mi armario, las cuales usaba para vestir súper informal,  no reflejaban para nada mi personalidad, pero llegaron a mi como una herencia de diferentes personas, un buen día decidí cortarlas y darles mi toque muy personal para hacerlas en verdad mías,  tuvieron que pasar años para que me sintiera orgullosa de esas playeras y les encontrara verdadero valor.

 

La basura es el exceso que hay en nuestra vida, en nuestros espacios, en nuestro cuerpo, sólo que en nuestro cuerpo se convierte en grasa y sobrepeso y sentimos que es parte de nosotros, pero en realidad es un exceso que está de más y no debería estar ahí, abarrota nuestros espacios haciendo que se vean abundantes, luego llenos, luego ya no se puede uno mover ahí y al último ya no puedes respirar.

 

Cuando compramos generamos basura.

 

Todo viene en su envoltura, absolutamente todo, el arroz, las lentejas, los frijoles, la leche, el queso, el jamón y al llegar a casa lo primero que hacemos es quitar la envoltura y guardar cada cosa en su lugar y salen de menos diez bolsas que no deberían estar ahí,  las tiramos y ya, se van de nuestra existencia a llenar otro espacio y hacerlo más pequeño.

 

Bueno, pero no es mi culpa que los fabricantes pongan todo en bolsas y envolturas, diría yo.

 

¿Realmente resolveremos algo echando la culpa a otros? Tal vez la verdadera solución sea adueñarnos del problema y crear una solución, todos podemos ser creativos si realmente ponemos empeño en ello.

 

Para el asunto de las envolturas hay dos opciones, empresas que reciclan plástico y unisel o comprar en la tienda y llevar nuestro propio envase, así evitamos que más envolturas entren a nuestro espacio y evitamos después desecharlas.

 

Para el asunto de nuestro closet, por ejemplo, me puedo preguntar: ¿todo lo que está dentro del closet tiene un lugar cómodo para estar o el armario vomita de cosas y ya no encuentro nada? ¿Qué pasaría si ordenara mi closet de tal forma que pudiera tener a la vista todo al momento de elegir que usar durante el día,  tal vez tendría más variedad al vestir, realmente reflejaría mi estado de ánimo y sería un gusto escoger mi ropa de cada día porque encuentro todo fácilmente y además me gusta y disfruto lo que tengo y reciclo o desecho lo que ya no quiero.

 

Para el asunto de mi auto y mis espacios ¿puedo moverme libremente y estar cómodamente en cada espacio o necesito hacerme a un lado para que las “cosas” quepan? ¿Veo espacios abiertos y ordenados y me gusta lo que veo o mejor prefiero mirar hacia otro lado? ¿realmente disfruto mis espacios y mi auto o me gustaría que fueran diferentes? ¿Soy la persona que construye más gavetas para guardar cada vez más cosas mientras veo que mi espacio se hace más pequeño y entonces añoro una nueva casa, más grande para que quepa todo lo que tengo?.

 

¿Y eso como me hace sentir? ¿llena o lleno o sorprendentemente vacío,  confundida, confundido, enojada, enojado, triste, ¿cómo? ¿Cuál es el motivo de que me sienta así? y si es malo para mi ¿qué puedo hacer para sentirme mejor? Digo, no tenemos nada mejor que hacer que invertir el tiempo en nuestro bienestar, amarnos y ponernos en primer lugar, así que ¿por qué no hacer que cada lugar a donde mire en mi casa me guste aunque me cueste trabajo ordenarlo? ¿por qué no cansarme embelleciendo mis espacios para después disfrutar mi entorno y mi interior? ¿por qué no trabajar en mi persona para desechar todos esos sentimientos arraigados que me hacen daño?

 

La solución no es sólo tirar la basura, sino reciclar, reusar y rechazar, dentro y fuera de mi.

 

Eso es todo por hoy mis querides, les agradezco infinito su asistencia de cada semana a esta su casa y les espero la semana que viene con otra historia que nos haga sentir y pensar.

 

Deseo que en su semana encuentren el espacio que les agobia y la voluntad para cambiarlo.

 

Sean limpios por dentro y fuera como unas relucientes lombrices.

 

Con amor

Marcia

25 de mayo 2025

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