
No me compares
en mi momento de fragilidad
no me critiques,
tampoco trates de entenderme.
Tengo miedo
y no sé qué pasará
no digas nada
sólo dame tu abrazo fiel.
No me hables de otras personas
de cómo lo superaron
porque eso no me importa ahora
en esta vulnerabilidad.
Sólo yo sé lo que siento,
lo que puedo y no puedo hacer ahora
mañana es una interrogante aún
no trates de resolverlo.
Tampoco minimices mi sentir
sólo calla y dame la mano
hazme sentir tu compañía
tu apoyo en momentos difíciles.
Sé que es difícil
porque estás acostumbradx
a todo resolver,
luego yo lo haré.
Dame tiempo de sanar
de mi confianza recuperar
sólo quiero el privilegio
de tu oído atento y nada más.
Los caminos de la mente
son difíciles de descifrar
por tanto, no lo intentes
por mucho que quieras ayudar.
Las palabras equivocadas
lastiman más
y tus buenas intenciones
se pierden en tu necedad.
Sólo pido tu paciencia,
tu confianza en que todo se resolverá
tu creer en mí
para bien o para mal.
Y si no quiero hacer algo,
no es porque me estoy limitando
dame tiempo, yo sabré
el momento en que debo actuar.
Sólo te pido
abrazo callado, apoyo diligente
tu compañía y nada más
que lo demás lo resolvere cuando llistx esté.
Marcia
11 de octubre de 2026

Bueeeeenas noches mis querides lectores, les saludo en este dominguito hermoso y ya no tan húmedo desde mi rincón favorito para escribir, después de hacer mis estiramientos y ejercicios de la tarde, es increíble como cosas tan pequeñas pueden hacernos sentir mejor cuando tenemos la movilidad limitada, dice la doctora que mi cuello está de mírame y no me toques, ja ja qué buen chiste, lo único que queda en estos momentos es la risa, después de la variedad de comentarios que escuché durante la semana.
Es increíble la cantidad de cosas que escucha uno en momentos inciertos de enfermedad como este, en que recuperar algo de salud toma tiempo y en que no sabemos si seremos capaces de lograr algo de lo que podíamos hacer antes.
Hay comentarios muy buenos y amables, como: “no te preocupes, lo que tienes es muy común, vas a ver que con las terapias y los ejercicios te vas a sentir mejor”, esos comentarios son un bálsamo para el alma, sobre todo ayudan a superar el miedo a lo desconocido.
Y hay comentarios que ignoro la razón de ellos por lo mordaces que son, el martes en la terapia la terapeuta que está haciendo servicio social le pregunta a la que está haciendo prácticas, que por cierto a pesar de tener menos tiempo en la carrera es más juiciosa que su compañera, en fin, con el afán de repasar le pregunta cuáles son las complicaciones de mi enfermedad, a lo que la alumna responde: “quedar sin poder caminar”, y la líder sigue preguntando ¿y qué mas? y la estudiante contesta: “quedar paraplegica”.
En ese momento yo pensaba, bueno, eso es lo peor que podría pasar pero si tengo suerte no pasará lo peor, de hecho no me opero porque quedar paraplejica es una posibilidad y no quiero arriesgarme a ello, la conversación siguió sin siquiera mirarme, como si no estuviera ahí y la líder continúa diciendo: “ahora vamos bien con las terapias, pero va a llegar un momento en que ya no va a tener otra opción más que operarse”, hablando no conmigo, sino de mi, y ¿cuál es el riesgo? y la otra responde: “quedar paraplejica” y la líder remata, “si bien le va”.
Por mi mente pasa un pensamiento fugaz, ¿qué será peor? ¿morir o quedar sin poder moverme y depender de otras personas hasta para mis necesidades más básicas? no respondí, o al menos no voy a responder ahora, creo que es algo que cada uno de nosotros tenemos derecho a responder por nosotros mismos, en fin que el cerebro funciona súper rápido y uniéndome a la plática dije: “o a lo mejor me muero de otra cosa o a lo mejor nunca necesito la cirugía”.
Y continuo pensando hasta ahora, o a lo mejor hay un temblor y se cae mi casa o a lo mejor me atropella un carro, o a lo mejor me caso con un hombre rico, o a lo mejor no sucede nada, total que todos esos pensamientos son ridículos e innecesarios, porque entonces para qué tanto esfuerzo con las terapias si va a terminar uno donde empezó.
Porque digo, el hecho de que las personas hayan estudiado medicina no les dota de una bola de cristal para saber lo que pasará así que no tienen más información de la que yo pueda tener, es más, yo tengo más información porque sé cómo me siento ahora y sé lo que he sido capaz en el pasado, entonces hay que tomar los comentarios crueles y sin fundamentos de quien vienen, me queda claro que sus intenciones no fueron ni malas ni buenas, simplemente estaban repasando sus notas sin tomar en cuenta que tenían a la paciente en frente y de lo que estaban hablando es de mi posible futuro, de una forma desgarradora y cruel, si yo me hubiera encontrado tal vez con más dolor y desesperación mi respuesta no habría sido la misma, posiblemente las habría reprendido por su falta de consideración.
Y hay los comentarios que al parecer son bien intencionados pero que están completamente fuera de lugar, como que mi mente está provocando todo esto y que si yo decreto a Don universo que quiero sanar sanaría, que todo está en mi cabeza y lo único que tengo que hacer es darme cuenta de lo afortunada que soy comparada con otras personas que no tienen partes de su cuerpo o comparada con las demás amigas que se han operado, como yo no acepto operarme “lo mío no es tan grave” son ideas mías y de los doctores, que a todas nos duele algo y bla bla bla.
Y es que cada cabeza es un mundo, uno no puede saber lo que siente la otra persona, por mucho que lo intente, ya sea sentir físico o emocional, lo único que puede uno hacer es estar ahí, hacer preguntas y escuchar atentamente.
Da la casualidad de que nadie me ha preguntado ¿Cómo te sientes con toda esta situación? ¿Qué quieres hacer? ¿Necesitas ayuda?, bueno, mi hijo David siempre me ofrece su ayuda, eso sí me lo han preguntado y me siento bendecida por ello.
Hablando se entiende la gente, pero también escuchando atentamente y callando cuando lo que uno va a decir es una equivocación, sé que de repente tenemos las mejores intenciones y se nos van las palabras, pero en esas buenas intenciones y en ese exceso de palabras podemos estar lastimando más de lo que queremos ayudar y podemos estar alejando a la persona que nos necesita, porque ya de tantos pareceres, ideas y comentarios es mejor quedarse calladx y sufrir en silencio, al menos ese sufrimiento es menor.
Lo complicado es cómo ayudar a alguien a quien no entendemos, debemos reconocerlo: no podemos entenderlo todo y a veces con las mejores intenciones podemos provocar miedo sin siquiera darnos cuenta, es desalentador no poder hablar con nadie y querer hacerlo, lo único que puedo hacer es proponerme ser prudente cuando a otra persona le suceda algo similar a lo que me pasa y realmente ser un apoyo firme en su momento de necesidad.
A veces es mejor quedarnos callados y escuchar, a veces las personas sólo quieren expresar sus sentimientos, sus miedos, quieren descansar un rato en lo que toman fuerzas para resolver su situación y sólo quieren nuestro apoyo, no es necesaria siquiera nuestra comprensión, sólo no quieren sentirse tan solxs.
¿Podemos acompañar a los demás en su momento de necesidad sin tratar de resolver a nuestra forma?
Porque el hecho de que tratemos de dar nuestras soluciones de dos minutos implica que la otra persona no está resolviendo su situación de la mejor manera posible, demerita el esfuerzo de la otra persona y también es una actitud que termina perjudicando.
Pensemos antes de abrir nuestra bocota por mucho que queramos ayudar, algunas soluciones se trabajan a fuego lento y a veces lo mejor que podemos hacer es callar ese comentario fuera de lugar, así también se demuestra amor.
Eso es todo por hoy mis querides, les agradezco infinito su asistencia de cada semana a esta su casa y les espero la semana que viene con otra historia que nos haga sentir y pensar.
Sean prudentes como unas juiciosas lombrices.
Con amor
Marcia
11 de octubre 2026

Por favor no nos olvides
y trata de entender nuestras razones
nuestras circunstancias
que tal vez sean las tuyas ahora.
No era nuestro plan morir por nadie
en un día que parecía normal
de lucha, de exigir nuestros derechos,
como cualquier otro.
Teníamos planes, como tú ahora
sueños y un corazón que se rebelaba
a la injusticia, a la indiferencia
de nuestro gobierno, parecido al tuyo ahora.
Nuestra boca fue callada por balazos,
por represión
no respetaron sexo, edad ni ocupación
nos masacraron y apresaron a todos por igual.
En la historia de México
siempre existirá el dos de octubre
marcado por la sangre de los inocentes
a manos de un gobierno represor.
No nos olvides, por favor
pues nuestros motivos
pueden ser tuyos ahora
no dejes pasar la impunidad, la indiferencia.
De un gobierno cruel y despiadado
que cree que somos esclavos
para mantener su estilo de vida, sus lujos
mientras el pueblo muere de hambre y enfermedad.
No olvides la injusticia, la corrupción
no dejes que se vuelvan palabras comunes
permite que te carcoma el corazón el coraje
para que tu conciencia despierte.
No olvides la gran diferencia
entre ricos y pobres en nuestro país
y actúa acorde, buscando siempre
el bien común.
Un minuto de silencio.
Por nuestros hermanos y hermanas
que cayeron el dos de octubre
cuya vida después de la masacre
nunca volvió a ser la misma.
Un minuto de respeto.
Por los valientes que se atrevieron
simplemente a exigir sus derechos
en medio de un mundo injusto
y de un hambiente hostil.
¿Te suena familiar?
Tal vez mi causa de entonces
sea la tuya ahora
tal vez mis circunstancias te motiven
por eso, no olvides, no ignores.
Porque la historia se recicla
y si no estamos bien abusados
la misma injusticia y mierda de ayer
nos aplasta y nos contamina
sin siquiera darnos cuenta qué pasa.
Dos de octubre, día de lucha convertido en luto.
No se olvida
Un minuto de silencio y respeto por nuestros hermanos de Tlatelolco.
Marcia
4 de octubre 2026

Bueeeeenos días mis querides lectores, les saludo en este dominguito fresquito y lluviosito desde mi rincón favorito para escribir afortunadamente ya sintiendo el resultado de las terapias de rehabilitación que me han ayudado mucho, ya mi brazo no está dormido todo el tiempo y el dolor ha disminuido considerablemente, es más, la mayor parte del día no me duele, yeeeeiiiiii, ya hasta la doctora me dio chance de que vaya a hacer ejercicio moderado.
Pero bueno, el tema que nos ocupa el día de hoy es por demás doloroso y vergonzoso en la historia de cualquier país.
Fíjense que cuando yo era joven viví las cosas al revés y pensaba: “cuando crezca eso pasará y mi falla no se notará“, estaba muy equivocada, han pasado todos los años y al final siempre volvemos a lo mismo, me embarace y casé a los 17 años, con las malas decisiones que me llevaron a ello y eso, no se podrá borrar jamás.
Igual nos pasa con la masacre de Tlatelolco, porque no se le puede llamar de otra forma para suavizar las cosas y es que no hay cosas que suavizar: la represión y la fuerza militar existen y hay que llamar a las cosas por su nombre, por decisión de un gobierno represor se usó la fuerza militar contra civiles desarmados de todas las edades que lo único que hacían era luchar por cosas a las que los ciudadanos tenemos derecho.
Se supone que en toda sociedad debe hacer un intercambio, uno respeta las leyes, trabaja, es una buena persona, cuida los bienes de la nación y a cambio tienes derechos, como son: una nacionalidad, una familia, vivienda, educación, servicios de salud, entre otros.
Sólo que a veces al gobierno se le olvida que ya trabajamos por servicios que nos merecemos, a veces a los dirigentes se les olvida que están al servicio del pueblo para vigilar sus intereses y no al revés y a veces a algunos funcionarios se les olvida que las fuerzas militares no son sus matones privados.
Si nos ponemos a pensar, estamos en la misma situación o peor que en los tiempos de la masacre de Tlatelolco, yo diría que peor, porque ahora a pesar de tantos medios de “comunicación“ estamos más dormidos e indiferentes que en otras épocas y no es cuestión de autocritica nada más porque sí, sólo hay que comparar el valor de la moneda antes y ahora, el poder adquisitivo antes y ahora, los servicios de salud antes y ahora, la calidad de la educación antes y ahora.
Cuando entramos a la prepa como que nuestra conciencia social empieza a despertar, eso si somos parte del pueblo que tiene que sufrir estar en un transporte público durante una o dos horas para poder llegar corriendo a la escuela, para después sentir hambre y tener que estirar el dinero para comprar en la cooperativa de la prepa popular, benditas sean las mujeres de las cooperativas que hacen milagros con el dinero y nos allimentan bien y a bajo costo, muchas, pero muchas gracias, sin ustedes adorados ángeles no habríamos sobrevivido a la etapa estudiantil de escuela pública.
En fin que esta conciencia social empieza a despertar y es entonces cuando empezamos a exigir nuestros derechos y en mayor o menor medida nos unimos con otros ciudadanos que tienen los mismo intereses que nosotros e iniciamos una valiente cruzada contra un gobierno y autoridades injustos, corruptos y represores, creemos que lo podemos todo y que al final la justicia siempre triunfará.
Pero da la casualidad que las familias añejas que están en el poder y que no lo quieren soltar sí aprenden del pasado y saben en qué momento engañarnos, en qué momento usar los grupos de choque, en qué momento aplicar fuerza bruta para espantarnos y en que momento distraernos y entretenernos.
La masacre de Tlatelolco fue un mensaje muy claro de un gobierno injusto y represor a una sociedad dolida que buscaba el respeto a sus derechos.
Y no digo con esto que nos espantemos y renunciemos a nuestros derechos, de ninguna manera, sólo hay que ser como la serpiente, atacar rápido y con estrategia, cuando tengamos que alejarnos alejarnos y cuando tengamos que atacar hacerlo sin piedad, tal vez esto suene muy exagerado, lo será para los que no han sentido en carne propia ese coraje que te cala el espíritu en presencia de la impunidad o injusticia, pero para los que sufren el día a día de “falta de”, esto no les sonará exagerado.
Falta de transporte
falta de salarios dignos
falta de vivienda digna
falta de servicios de educación de calidad
falta de servicios de limpia constantes
falta de áreas verdes adecuadas
falta de servicios de salud que nos den calidad de vida
falta de igualdad
¿De qué más podemos carecer?
¿Hasta cuando vamos a seguir tolerando la “falta de” mientras que nuestros gobernantes se pasean con el fruto de nuestro trabajo frente a nuestras narices?
Hay que ser creativos, hay que hacer algo.
Eso es todo mis querides, les agradezco infinito su compañía de esta semana y en mis momentos más difíciles de enfermedad y tristeza y les agradezco su apoyo y comprensión de siempre.
Espero que en su semana encuentren opciones creativas para librarnos de la opresión sin morir en el intento y les espero la semana que viene con otra historia que nos haga pensar, sentir y a la mejor hasta enojarnos.
Exijan sus derechos como unas luchadoras lombrices.
Con amor
Marcia
4 de octubre 2026

Llegó un momento
en que ya no disfrutaba
los placeres de antaño
se convirtieron en deberes.
Y vino la triste decisión de la despedida
la selección de lo que mejor convenía
porque había cosas más importantes
que cumplir todos los sueños al mismo tiempo.
Hay tiempo para todo,
tal vez lo tenga, tal vez no
pero lo vivido nadie me lo quita
y ni modo, había que cortar lazos.
Decidí hacerlo como curita,
rápido, sin muchas explicaciones
una despedida esperando lo mejor
y mandando deseos de bendiciones.
Me dolió ese momento de la despedida
pero sabía que no iba a ser por siempre
enfrentar ese sentimiento de carencia
el duelo, la abstinencia de no se qué.
Sabía que los motivos
le ganaban a la emoción
que la música es inmensa
y hay otros lugares y momentos para cantar.
Entre lista para empezar otras aventuras
y juiciosa para aprovechar el tiempo
y sobre todo mis energías
para no volver a caer en la misma situación.
Cuatro días después
puedo decir que las extraño
pero valoro más
lo que me motivó a cambiar.
Desde hacía días
sentía que ese no era mi lugar
no critico, sólo entiendo
que somos personas diferentes.
Pude dedicarme
a una sola actividad a la vez
aprender a ritmo lento,
trabajar, hacer mis deberes, ir a terapia con tiempo.
Puedo respirar tranquila ahora
puedo pensar, concentrarme
sin tener que hacer más de lo debido
puedo enfocar mi energía en lo más importante.
Que soy y seré siempre YO.
Marcia 24 de septiembre 2026

Bueeeeeeeenos días mis querides lectores, les escribo en este juevecito fresquito desde mi rincón favorito para escribir, tratando de no inclinar la cabeza cuando miro al teclado y sólo mirarlo con los ojos para que mis amadas cervicales que están en tratamiento no aprieten el nerviecito y mi bracito derecho no se queje por el apretón con adormecimiento y dolor.
Ya llevo ocho de las diez terapias que recetó mi ortopedista, al termino de las diez terapias tendré cita con la especialista en rehabilitación y con mi ortopedista para ver el siguiente paso, ha bajado el dolor significativamente con las terapias pero todavía sigo sintiendo adormecimiento y a veces leve dolor en el brazo, aún sigo con medicamento durante una semana más pero ya no estoy tomando nada para el dolor, esa es una ventaja, quiero pensar que la terapia está funcionando y sólo es cuestión de darle tiempo, lo importante para mi es evitar la operación, porque si eso sale mal puedo quedar paraplegica debido a la localización de la contracción de mis vértebras y lo que menos quiero es dejar de ser independiente, creo que es lo que más miedo me daría.
Y en este lapso de recuperación me prohibieron hacer cualquier tipo de deporte, realmente no me cuesta mucho trabajo dejar de hacerlo, sobre todo con la situación del dolor y el adormecimiento, a mayor actividad mayor dolor, entonces prefiero quedarme tranquila, a veces incluso el escribir para estar en contacto con ustedes me cuesta trabajo, hoy lo hago porque es un excepcional día en que me siento mejor.
Y dentro de esta nueva etapa comprendí que no podía seguir haciendo todo lo que hacía y decidí establecer prioridades despidiéndome del coro en el que llevaba cantando desde febrero.
Entre los motivos para evaluar cada actividad que hay en mi vida pesaron más las razones para dejar el coro, por una parte siento que ya aprendí y experimenté todo lo que tenía que aprender y experimentar ahí, además de que el traslado ya representaba un reto por mi situación actual.
Esta decisión de dejar el coro me mostró, al contrario de lo que pensaba que iba a estar triste por no tener 80 mensajes de whats app al día para leer (todos ellos de pláticas sin sentido pero muy graciosas); que podía encontrar la paz exigiéndome menos, dándome ese tiempo para respirar, para pensar.
Mis pensamientos cuando estaba en el coro eran “me tengo que aprender cinco canciones nuevas de aquí a finales de octubre” “tengo que enviar los audios” “el viernes hay ensayo, tengo que acomodar la terapia y manejar una hora de ida y otra de regreso por la tarde” “tengo que ir a ver los precios de los dulces para el aquelarre” “ya tenemos presentación, a ver si no me duele el brazo”.
Aunque esta actividad no ocupaba toooodo el día, el hecho de estar pensando, acomodando y haciendo tantas cosas era exhaustivo, al final con todo y brazo adolorido hice todo eso en las últimas dos semanas aparte de ir a mis terapias, trabajar y medio cocinar para mis hijos.
Afortunadamente ellos me apoyan en todo lo que hago y jamás cuestionan mis decisiones, de hecho la decisión de dejar el coro fue completamente mía.
A días de haberme despedido puedo decirles que ahora llevo a nuestra perrita prestada a pasear y sólo tengo que aprender una canción para el sábado en la clase de canto, pude concentrarme mejor en el curso de ventas que di ayer, ya estudié para mi clase de solfeo con toda calma y tranquilidad, puedo darme un baño antes de mi terapia, puedo lavar los trastes despacito, escribir para estar en contacto con ustedes mis querides lectores y disfrutar de cada actividad.
Me siento en calma, en verdadera recuperación, no tengo mucha prisa en regresar a hacer ejercicio y sé que va a ser progresivo y estoy de acuerdo, ya no pienso en dar el máximo hasta desfallecer en cada sesión, sé que tal vez cuando me toque nadar ceda a la tentación y de mi máximo, pero el pensamiento constante es que no sé que podré hacer y cuándo, así que por ahora el ejercicio es lo de menos, lo importante es enfocar mis energías a que en la medida de lo posible mi cuerpo se pueda recuperar y vuelva a adquirir la movilidad y fuerza de antes.
A veces menos es más.
Menos actividades, menos deberes, menos preocupaciones, más recuperación, más tranquilidad, más tiempo para mí.
Duele dejar ciertas cosas pero hay momentos en los que debemos hacer un alto y pensar si lo que estamos haciendo nos da el mayor beneficio o si lo seguimos haciendo por costumbre.
Se vale ser selectivxs, dosificar esfuerzos, no tenemos que decir sí a todo ni para siempre, el entender que las situaciones cambian y adaptarnos a los cambios nos permitirá conservar lo más importante: nuestra paz.
Así que en pro de la paz, voy a hacer menos para tener más.
Eso es todo mis querides, les agradezco infinitamente su presencia de cada que se puede en este su blog y deseo que su fin de semana sea de lo más divertido, vayan al cine, coman helado (o pozole, yomi) y disfruten la vida.
Les espero la semana que viene para platicar de otra historia que nos haga sentir y pensar y les mando un abrazo.
Sean selectivos como unas juiciosas lombrices.
Con amor
Marcia
24 de septiembre de 2026
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Era un día, no como cualquier otro
tenía una misión importante
determinante para mi futuro
que en sí misma no importaba tanto.
Lo que importaba era el resultado
saber lo que pasa dentro de mi por fin
poder gracias a eso
establecer un camino a seguir.
Era la primera vez, como muchas otras
pero esta no era tan agradable
no era una proeza,
no me sentía una heroína.
Sino algo más alejado de eso
sentía el peso de los años caer,
mi cuerpo que ya no es el de antes
la situación diferente, determinante.
Estaba ocupada en mi estudio de solfeo
mientras esperaba el momento crucial
ya lo imaginaba
tendría que meter la cabeza en la temible máquina.
Cuando fue sólo la rodilla no daba miedo,
pero si sentí algo de incomodidad
el estudio es largo
y hay que estar lo más quieta que se pueda estar.
De pronto, mi turno, todo iba bien
miro la máquina amenazante, impasible
esperando mi ser en sí misma recibir
veo la máscara que me sostendrá y empiezo a sentir miedo.
Me recuesto como la doctora me instruye
pone almohadas alrededor de mi cabeza
mientras mi miedo crece
finalmente pone la temida máscara.
Y es ahí cuando no aguanto más,
hago una señal con la mano, me incorporo
¡No puedo respirar!
salen unas lágrimas junto al estrés de los días
mientras trato de jalar el aire.
La doctora toca mi espalda diciendo
tranquila, todo está bien, y sigo pensando
¡no puedo respirar! por fin me concentro y pregunto
¿tiene que ser con la mascara?, recibo un temido sí.
Cierro mis ojos, respiro lento
uno, dos, tres, cuatro, todo está bien
cinco, seis, siete, ocho
ésto se tiene que hacer.
Me recuesto, cierro los ojos, todo va a salir bien
la doctora pone todo de nuevo
y siento que voy entrando en el temible túnel
para el escaneo realizar.
Voy a estar con usted en todo momento,
todo está bien, escucho y agradezco
empieza el sonido, taca taca taca
y me imagino notas musicales pasar.
Son semicorcheas, diría yo,
de repente cambia el ritmo,
me imagino un rock,
y música electrónica suena en mi mente.
Y así cambian los ritmos y se suceden
mientras la máquina toca taca taca
me pregunto el por qué de mi miedo
e imagino agua ¡no puedo respirar!.
Pero es sólo un amargo recuerdo
profundo en mi mente que provocó
un repentino ataque de ansiedad
todo va bien, disfruto el ritmo.
Dejo ir el recuerdo, no hay más temor
la máquina amiga sigue su tarea,
empieza a vibrar, imagino una silla de masaje
disfruto y sufro el momento, ¡sólo un poco más!
De repente, quietud, silencio por un rato
escucho una voz, aquí estoy con usted
no se mueva mientras reviso las imágenes
ya casi terminamos, no se mueva.
Abandono mi cuerpo a la indiferente máquina
que tanto temor e incomodidad provoca
me siento nuevamente una heroína
por mi temor haber dominado una vez más.
Marcia
13 de septiembre 2026

Bueeeeeenas noches mis querides lectores, cómo les extrañaba, pero por motivos de salud me ví algo indispuesta para compartir con ustedes la semana pasada y he preferido tomar las cosas con calma, debo cuidar varias partes de mi cuerpo al mismo tiempo y sobre todo mis emociones con tanto acontecimiento que ha pasado últimamente, pero aquí estamos al pie del cañón y nada nos podrá vencer, se hará lo que se tenga que hacer para estar mejor, con la mejor actitud, el mejor empeño, como siempre se ha hecho y siempre de la mano de mis dos amores que me sostienen en todo momento, David y Daniel.
Y bueno que me quedé pensando aquel día como las marañas de nuestros pensamientos pueden derivar en ataques de pánico, no es la primera vez que me sucede y no fue igual que las otras veces, de hecho todo iba bien en la mañana, como si nada, como dice Mario, el maestro de ritmos latinos je je, era un día pues no como cualquier otro porque no todos los días nos tienen que hacer una resonancia magnética de las vértebras cervicales.
Para los que no saben cómo es esto, sucede que la máquina que hace este estudio te toma imágenes como si de rebanadas del cuerpo se tratara para que los doctores puedan ver claramente donde está la lesión que nos molesta y con base en ello deciden el tratamiento adecuado, incluso este estudio les sirve para cuando tienen que operar, para saber el punto exacto donde se encuentra lo que necesitan ampliar, insertar o extirpar, según sea el caso, como quien dice es una máquina que toma fotos del interior de nuestro cuerpo pero hay que meter en un como túnel la parte del cuerpo que se quiere ver y eso es lo que da miedo, porque una vez estando adentro yo al menos me imaginé que estaba como en un ataúd, digamos, por el poco espacio que hay, aparte de que no me gustan los espacios cerrados.
De repente no podía respirar y vinieron a mi mente experiencias de cuando aprendí a nadar con esnorkel, o de agua, y recordé que uno de mis primeros contactos con la natación, de hecho mi peor contacto, fue cuando en unas vacaciones me salí de la llanta y me fui al fondo de la alberca, lo siguiente que recuerdo es cuando estaba vomitando agua en la orilla de la alberca, fuera de eso no recuerdo nada, no recuerdo miedo, pero en ese momento de tener la máscara con la que te sostienen a la máquina cubriendo mi cara, sentí que se me iba la respiración y me dio un ataque de pánico, en el cual ese recuerdo en especial vino a mi mente.
Y en mi interior no sólo se trataba de ese recuerdo, sino de las consiguientes clases de natación, convertidas en sesiones de llanto por mi temor a la alberca, día tras día, clase tras clase intentando que no me sometieran a tal suplicio de tener que aprender a nadar, rogando por no ir a la clase y después rogando por no meterme al agua.
No sé cuánto tiempo tardé en poder entrar a la alberca, lo que recuerdo son las vacaciones posteriores plenas de juegos en la alberca de todo tipo, llenos de diversión.
Pero ese amargo recuerdo de mi ahogamiento estuvo latente por muchos años, hasta que llegué a la universidad y me metí a competir en natación porque en atletismo resulte un verdadero fracaso, ja ja (alguien tenía que llegar en último lugar en la prueba de kilómetro y medio), era todo menos rápida y fuerte.
Sucede que tenía miedo de nadar de crawl precisamente porque tenía que meter la cabeza al agua y revivir la experiencia de terror de mi niñez, al pasar el tiempo vencí ese miedo e incluso gané dos medallas nadando en ese estilo y pensaba que todo estaba superado y sobre todo, olvidado.
Mi miedo de la resonancia no lo atribuyo a esta experiencia de mi niñez, sin embargo fue el primer pensamiento que vino a mi mente y el miedo me invadió al sentir la misma sensación de no poder respirar, ya cuando logré superar ese miedo me decía a mi misma, tienes suficiente espacio para poder respirar, no te preocupes, es una prueba que se tiene que hacer y todo está bien, al final así fue, sin embargo quedé sorprendida de cómo un recuerdo, un pensamiento, que es el encierro, una experiencia anterior (la resonancia de mi rodilla) se mezclan y nos juegan jugarretas confusas que derivan en ataques de pánico, nuestro cerebro experimenta el recuerdo y recuerda que había peligro o incomodidad y trata desesperadamente de salvarnos de la experiencia de peligro provocando estos ataques.
Sin embargo nuestros propios pensamientos razonables nos pueden tranquilizar también, de lo contrario correríamos despavoridos hacia el otro lado de la calle cuando viéramos un auto que casi nos atrropella tal vez cayendo en un peligro mayor.
Vienen a mi mente las películas en las cuales la gente empieza a gritar o se queda inmóvil, incapaz de calmarse o moverse debido a la experiencia aterradora, en ese momento uno piensa ¡corre! ¿qué te quedas a hacer ahí? ¡te van a matar! y demás, nos burlamos de aquel personaje miedoso que no atina a hacer nada y al final lo atrapan y demás; la cruel realidad nos alcanza cuando vivimos una experiencia que nos provoca miedo y nuestra respuesta puede ser igual o totalmente diferente; tomar las riendas de tu mente durante una experiencia aterradora requiere tiempo, respiración y esfuerzo de convencimiento, pensamiento diferentes, positivos, que nos ayuden a superar el trago amargo.
En fin, que una vez más experimenté las maraviilas de nuestra mente, primero negativas y luego positivas, pero siempre maravillosas y sorprendentes, es una experiencia que no atesoro pero si admiro y respeto y definitivamente lo pensaré dos veces antes de burlarme de aquel personaje miedoso de las películas de terror, je.
Eso es todo mis querides, les agradezco infinito su asistencia de hoy a esta su casa y les espero la semana que viene con otra historia que nos haga pensar y sentir.
Sean valientes y analíticos de sus miedos como unas inteligentes y arrojadas lombrices.
Con amor
Marcia
13 de septiembre de 2026

Estaba tan acostumbradx
a escucharlo de tu boca,
día tras día
minando mi mente y mi corazón.
Quería agradarte,
ser mejor de lo que soy
convertirme en una versión menos yo
y más de lo que querías ver.
Supuestamente todos estaban ahí
para moldear mi personalidad
para que la mariposa en mí
pudiera por fin emerger.
Se suponía que con amor,
me iban a guiar
y que si recibía una crítica
sería solamente por mi bien.
Jamás pensé
que el error no estaba en mi
que como soy es lo más maravillosx
que puedo ser.
Y yo también lo creí
que era una persona tonta,
desconcentrada, que no ponía atención
y después me criticaba por ello.
Llegué incluso a pensar
que si tantas veces lo escuchaba
era porque tenían razón, no sospechaba
cuanta equivocación había en su proceder.
Cuánto rencor, cuanta insignificancia,
cuanta envidia, cuanto desamor,
no sabía que la boca de la crítica
reflejaba un profundo vacío en su corazón.
Fui lastimadx, sin darme cuenta
en lo profundo de mi ser, en mi esencia
llegué a pensar que todo estaba mal en mí
incluso llegué a juzgarme.
Me convertí en mi peor enemigx
ya no necesitaba quien me criticara,
para eso bastaba y sobraba
con mi propio maltrato.
Palabras hirientes salían de mi cerebro
y se estacionaban en mi corazón
convirtiéndose en inseguridad,
en frustración por algo que ni siquiera provoqué.
Era una luz, brillante, en un principio
me cubrieron de etiquetas y me fueron apagando
poco a poco, constante,
como si gota de agua se tratara.
tac, tac, tac, escuchaba
la crítica de mi interior
y en el fondo crecía la molestia
hacia mi propio existir.
Después de tantos años de furia,
vino el llanto, el desvarío, la perdición
y finalmente la soledad,
pues se volvió difícil estar conmigo.
Vino la pregunta, la investigación,
la petición de ayuda, la respuesta amorosa
con la que fui aprendiendo, que mis pensamientos
no fueron mi culpa.
Entonces hice oídos sordos y dejé de creer,
escuché lo que mi corazón me gritaba solamente
y aprendí a tratarme con amor,
a entenderme.
Aprendí la justa medida
entre identificar mi error
y con amor corregirme
me amigue por fin conmigo mismx.
Desde entonces, la opinión más importante
es la mía
el sentir más esencial
está en mí.
Marcia
30 de agosto 2026

Bueeeeenas noches mis querides lectores, les saludo en este dominguito fresquito desde mi rincón favorito para escribir, ahora ya casi no hay descansos bien merecidos después de las laaaaargas caminatas que tanto amaba ni proezas extrarodinarias, por el momento solamente hay resistencia, paciencia y mucha buena voluntad.
A pesar de los cambios que ha habido últimamente, me siento bendecida y con nuevos bríos de empezar esta nueva etapa de mi vida y como siempre, esperar lo mejor, paso a paso llegaremos a las soluciones que buscamos, con constancia y los mejores deseos, estoy en espera de encontrar nuevas pasiones que sustituyan a mis amadas caminatas rodeada de la naturaleza, en fin, tal vez después pueda aunque sea hacer caminatas más cortitas, o nadar, todavía no lo sé, pero es algo que no me preocupa ahora.
En fin que les cuento que el lunes de la semana pasada fui al seguro porque me salieron unas lesiones en el pecho que parecían a todas luces alergia y fue cuando vi lo que inspiró el tema del que hablaremos hoy.
Permítanme ponerles en contexto:
Ya saben que cuando vas al seguro hay que ser paciente porque debemos formarnos temprano y luego esperar a que llegue la recepcionista, para mi ya es algo muy normal y no es algo que me moleste, de hecho la recepcionista de mi consultorio me cae muy bien y es muy amable.
Pero no todas las personas piensan igual que yo, y hay quien de repente amanece de malas o siempre está de malas, estaba estudiando solfeo con mis audífonos puestos y de repente escucho una voz masculina dos asientos a mi derecha que decía: “a ver a qué hora empiezan a atender” “estas estúpidas viejas siempre me hacen enojar”, decidí ignorar el cotilleo y mejor aprovechar el tiempo de espera estudiando.
Ya más tarde ese mismo caballero sale de la consulta y le solicita a la recepcionista su cita de octubre, pero ella le responde que ya tenía en su carnet su cita de septiembre, no había razón para que estuviera pidiendo la cita de octubre tan pronto y le dijo que iba a intentar ver si el sistema le permitía programar la cita, a lo que él le responde, se lo pido de favor, me cuesta mucho trabajo venir tan frecuentemente porque tengo espolón, esto lo dijo ya exaltado; la recepcionista programa la cita de octubre y quita la de septiembre porque asume que como al señor le costaba trabajo caminar, quería cambiar su cita de septiembre por la de octubre y fue entonces cuando empezó el drama.
El señor al ver que ya no tenía su cita de septiembre pregunta muy enojado que por qué le había quitado su cita y se empieza a quejar de que siempre es lo mismo, que el nivel de incompetencia de la recepcionista lo hacía enojar y bla bla bla, la recepcionista le dice, ahorita le regreso su cita de septiembre pero no me agreda ni me levante la voz, el caballero le baja dos rayitas a su voz y recibe sus dos citas con desagrado.
Luego se voltea con su amigo y le dice “estas estúpidas viejas siempre me hacen enojar”
Y fue ahí cuando la autora de este blog explotó y metió su cuchara:
Le dije que no era forma de hablar de la recepcionista y que era grosero decir que era una vieja y lo demás que dijo y que no era justo, que es como si los demás nos refirieramos a él como “viejo”, total que nos hicimos de palabras y terminé recibiendo un “vieja fodonga y vieja metiche” total que para él todas somos viejas ja ja ja, caminó unos metros y otro señor más joven le preguntó que si no sabe tratar a las mujeres o qué y se hicieron de palabras también.
Analicemos la situación:
A todas luces se nota que al señor lo pone de malas ir al seguro y justifica el mal trato a las recepcionistas y su mala educación con las supuestas incompetencias de las cuales se siente víctima frecuente, según él la supuesta falla de otra persona le da el derecho de dirijirse de manera grosera y definirlas como estúpidas, incompetentes, viejas y demás calificativos.
Desde que llegó estaba esperando lo peor del personal del seguro y ocasionó un mal entendido, probablemente sin darse cuenta, para que la recepcionista cometiera un error del cual poderla culpar y poder hacer su berrinche enfrente de todos.
Tal vez la historia nos suene lejana, tal vez pensamos ¡ay que señor tan grosero! o malhumorado, pero esto me puso a pensar en la cantidad de bombardeos que recibimos en el día a día y durante nuestra vida y la manera como los recibimos, tal vez el bullying está dentro de nosotros y a nuestro alrededor y a todos nos puede pasar que descargamos nuestras frustraciones en los demás, ya sea que lo hagamos de manera consiente o inconsciente.
Por eso me di a tarea de recordar o conocer algunos violentometros, para asegurarnos de no estar cayendo en la violencia en nuestra forma de dirigirnos, expresarnos y tratar a los demás y por supuesto es muy importante conocer los niveles de violencia para no permitirlos.
Este es el violentometro del IMSS
¿Le ha insultado?
¿Le ha rebajado o menospreciado?
¿Le ha rebajado o menospreciado frente a otras personas?
¿Le ha dicho que es poco atractivx o fex?
¿Se ha puesto celosx o sospechado de sus amistades?
¿Le ha exigido tener relaciones sexuales?
¿Ha usado la fuerza física para tener relaciones sexuales?
¿Le ha amenazado con irse con otras personas si no accede a tener relaciones sexuales?
¿Le ha golpeado con el piño de la mano?
¿Le ha sacudido, zarandeado o jaloneado?
¿Le ha torcido el brazo?
¿Le ha pateado?
¿Le ha empujado intencionalmente?
¿Le ha disparado con una pistola o rifle?
¿La ha agredido con navaja, cuchillo o machete?
¿Le ha quemado con cigarro u otra substancia?
¿Le ha amenazado con pistola o rifle?
¿Le ha intentado ahorcar o asfixiar?
¿Le ha amenazado con navaja, cuchillo o machete?
Las manifestaciones de violencia se pueden dar en desorden
Violentometro del IPN, se divide en colores que señalan la gravedad:
Verde:
Bromas hirientes
Chantajear
Mentir, engañar
Ignorar, ley del hielo
Celar
Acechar, stalkear redes sociales
Amarillo:
Culpabilizar
Descalificar
Ridiculizar, ofender
Humillar en pùblico
Intimidar, amenazar
Controlar, prohibir (amistades, familiares, dinero, lugares, apariencia, actividades, celular, mails y redes sociales)
Destruir artículos personales
Manosear
Caricias agresivas
Golpear “jugando”
Pellizcar, arañar
Empujar, jalonear
Rojo:
Cachetear
Patear
Encerrar, aislar
Sextorsion
Amenazar con objetos o armas
Difundir contenido íntimo sin consentimiento por medio digitales
Amenazar de muerte
Forzar a una relación sexual
Abuso sexual
Violar
Mutilar
Asesinar
Sé que estos violentometros se utilizan sobre todo en relaciones de pareja pero si reflexionamos, las mismas acciones violentas se pueden dar en las familias o en el ambiente laboral, en todos lados puede existir la violencia y es mejor conocer sus diferentes manifestaciones y no ignorarlas, hay que armarnos de valor y denunciar la violencia, porque las personas violentas son así porque nadie les dice nada ni hace nada para detenerlas.
Ya estuvo bueno de seguir aguantando berrinchitos de adultos mal intencionados, ¡denunciemos la violencia!.
Eso es todo por hoy mis querides, me da mucho gusto volver a escribirles y que mi bracito se haya portado bien mientras tanto porque debido al problema que traigo con mis cervicales ha estado adolorido el probecito, ¡snif!.
Les agradezco infinito su asistencia de hoy a esta su casa y les espero la semana que viene con otra historia que nos haga pensar y sentir (ya tengo el tema ja ja).
Sean valientes para la denuncia como unas osadas lombrices.
Con amor
Marcia
30 de agosto de 2026