Pensamientos y sentimientos

Por: Marcia Fragoso

Y nos llegó diciembre mis querides.

Con su época mágica de navidad, las fiestas en familia y miles de emociones y efesvescencia.

Disfruten mil

Besos

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos

me he portado bien

este año obedecí a mis papás en todo

aún cuando a veces no estaba de acuerdo

siempre los traté con respeto

y al final descubrí que tenían razón.

 

Hice mi tarea la mayor parte del año,

excepto cuando me enfermé

y después me puse al corriente

y eso me trajo muy buenas calificaciones.

 

Dije la verdad siempre que pude

fui honeste, sincere,

y pensé antes de decir algún chisme

que a nadie beneficiaría.

 

Eso me trajo buenas amistades

confianza en mis relaciones con los demás

me siento queride y siento que cada día

mi número de amistades se incrementa.

 

De repente sin querer lastimé a alguien

y procuré siempre ofrecer disculpas

y aprender de mi error

y siento paz en mi alma gracias a eso.

 

En fin, que lo que se supone debo hacer

lo hice y me trajo mejores resultados

siento que los obsequios ya los recibí

tan sólo por el hecho de portarme bien.

 

Por favor les pido

que todo el que se encuentre solo

descubra compañía

en los demás o en su misma soledad.

 

Que el que se sienta triste abrace su tristeza

y sepa que la vida es así,

a veces dulce y a veces amarga

y que en esa amargura también hay aprendizaje.

 

Les pido sabiduría para distinguir

el camino que más me convenga

que mis ojos siempre puedan ver

el sufrimiento de mi hermano.

 

Un corazón generoso que me mueva

a cambiar mi mundo para bien

un alma caritativa para ayudar a otros

y una sonrisa en mi rostro para todo el mundo.

 

Les pido paz, les pido amor, para mis semejantes

voluntad para hacer lo justo

respeto para todas las creaturas

y fe en un mundo mejor, gracias a nuestras acciones.

 

Marcia

7 de enero 2024

Era una vez un niñe que se portaba bien

Buenas tardes casi noches, mis querides lectoras y lectores, los saludo desde mi rincón favorito para escribir vistiendo mi pijama de mameluco de oso panda y mis calcetines calientitos que les pedí a los reyes me trajeran porque yo sí me porté bien este año.

 

El día de ayer celebramos el día en que vienen los Reyes Magos a traer regalos a los niños que se portan bien y ¿porqué no? También nos traen regalos a los que ya no somos tan niños.

Me encanta éste día porque podemos realmente hacer un recuento de las veces que nos portamos bien durante el año, las veces que cumplimos con nuestras obligaciones, que ayudamos a alguien que lo necesitaba, que ofrecimos disculpas por algún error que cometimos, incluso las veces que reconocimos nuestros errores, todas esas veces que nos abrimos hacia las buenas acciones recibimos a cambio algo más grande y más importante, el sólo hecho de portarnos bien aparte de ser bueno para otros es bueno para nosotros mismos y nos trae esa sensación de bienestar, de paz y de felicidad por una buena obra realizada, cuando vemos el gesto de agradecimiento de nuestros seres queridos y de la gente que nos rodea una oleada de energía positiva se apodera de nosotros impulsándonos a repetir las mismas acciones una y otra vez.

 

Cada quien tiene su propio criterio y sabemos distinguir lo bueno de lo malo, también sabemos cuando estamos lastimando a los demás, cuando estamos mintiendo a los demás o a nosotros mismos, no es necesario que nadie nos diga cómo portarnos bien, a menos, claro que hayamos sido educados sin valores y que entonces sí necesitemos asesoría para dar lo mejor de nosotros.

 

No soy muy fan de Benito Juárez, sin embargo dijo algo muy cierto: El respeto al derecho ajeno es la paz.

 

Tan simple como eso: notar el derecho ajeno en todo momento.

 

Si estoy en una relación, mi pareja tiene derecho a que le escuche activamente cuando necesite de mi, tal vez no para resolver sus problemas, sino para acompañarle en su dolor, tiene derecho también a que yo le sea leal, que no le mienta y que de lo mejor de mi a la relación, tiene derecho a escuchar la admiración que siento por su persona y porqué lo siento y eso alimentará su espíritu sabiendo lo mucho que la quiero y sobre todo porqué.

 

Mis padres tienen derecho a recibir mi respeto, agradecimiento y mi disposición para tener una comunicación clara y abierta con ellos basada en el amor.

 

Mis hijos tienen derecho a ser escuchados, a que me esfuerce por entenderlos y aceptarlos a pesar de la brecha generacional y de que ahora las cosas son muy diferentes que cuando yo era joven; tienen derecho a ser amados y ser guiados con ternura y confianza.

 

Mis hermanos y amigos tienen derecho a una comunicación conmigo que sea constante, que demuestre que no me olvido de ellos y que me intereso por sus problemas, a contar conmigo cuando me necesitan para apoyarles.

 

Las demás creaturas tienen derecho a que respete su vida y su bienestar y por tanto que no haga nada que las lastime o que dañe su entorno.

 

Nuestra madre tierra tiene derecho a que la cuidemos lo más que podamos y si no la hacemos más hermosa cada día, por lo menos seamos consientes y respetuosos con el desperdicio que generamos y cómo lo generamos, con la limpieza que le procuramos, los gases que emitimos los que tenemos automóvil y los cuidados en general que debemos a nuestro medio ambiente.

 

En fin, que respetando a todo y todos a nuestro alrededor y reconociendo su derecho en todo momento es como podemos portarnos bien, hay otras maneras, sin embargo ésta es un ejemplo muy sencillo de cómo podemos distinguir lo bueno de lo malo en todas las facetas de nuestra vida y que ello nos lleve siempre a dar lo mejor de nosotros para lograr un mundo mejor.

 

Eso es todo mis querides, les agradezco mil su visita de esta semana a ésta su casa y les deseo un enero en el que finquen las bases del éxito que tendrán en el 2024 y que esto les traiga mucha felicidad y logros cumplidos.

 

Los espero la semana que viene con otra historia que nos haga pensar.

 

Con amor

Marcia

7 de enero de 2024        

Mi deseo para este año nuevo

Deseo que mi vida cambie

así, sin esfuerzo

poder encontrar lo que busco

sin tener que buscarlo.

 

Deseo que la gente a mi alrededor me comprenda

sin que deba mejorar mi comunicación

que me quieran por quien soy

 y que acepten todas mis fallas.

 

Deseo que se comprometan conmigo

que me amen, que me consideren

por el lugar que tengo en su vida, ya mucho he dado

y no quiero dar nada más.

 

Deseo que sepan cuando los necesito

que sepan cómo actuar ante mi enojo

que no me dejen sole,

que no me dejen atrás, ni me aparten de sus vidas.

 

Que valoren lo que soy

lo que yo misme no he valorado

que me cuiden y me procuren

aunque yo misme no lo hago.

 

Tener una casa, porque el vecino tiene una

tener una pareja que me idolatre

porque dicen que sole no estoy complete

tener hijos, aunque no me gusten los niños.

 

Pero, ¿qué desearía YO realmente?

tal vez un atardecer tranquilo

podría ser un trabajo que me gustara

que mantener mi peso no fuera tan sacrificado.

 

¿Por qué querer lo que quieren los demás?

¿Por qué añorar lo que los demás han logrado?

si tuviera deseos propios

estaría dispueste a luchar por ellos.

 

Y pasarían de ser simples deseos a propósitos

que después se volverían metas cumplidas

dando color a mi vida

dando un sentido a mi existir.

 

Deseo eso, tomar mis propias decisiones

hacer lo que me gusta y lo que me hace bien

y si tengo que esforzarme, no hay problema,

lo lograré y después seré feliz con mis logros.

 

Este 2024 haré una lista de deseos

y otra de propósitos

los unos para soñar

los otros para entender la diferencia.

 

 Marcia

31 de diciembre 2023

Hoy voy a cambiar...

Buenos días mis querides lectoras y lectores que me acompañan cada semana para ver qué hay de nuevo en éste su blog y su casa que siempre tiene las puertas abiertas para ustedes y los recibe con gusto.

 

¡Amo estas fechas! No siempre tengo la suerte de que el día en que escribo sea precisamente ese día tan simbólico y de gran importancia  para la mayoría, la semana pasada tuvimos la nochebuena y el tema estaba súper acomodado y esta semana estamos viviendo las últimas horas de nuestro querido 2023 que se nos va súper rápido y con él despedimos parte de nuestra vida para siempre, tal vez nos acordemos de lo que logramos en el año, tal vez de lo que se quedó pendiente, a lo mejor extrañaremos a los que se nos adelantaron a la siguiente etapa del camino y eso nos llene de recuerdos entre felices y tristes y de añoranza en nuestro corazón; algunos tienen nuevos miembros en su familia y están aprendiendo a compartir con ellos éstas fechas tan especiales; puede que durante el año hayamos tenido inicios, ya sea de relaciones, de proyectos y estemos felices por ello, puede que hayamos dicho adiós a algunas etapas o algunas personas en nuestra vida y estemos en una fase de renovación.

 

En fin que esa es la importancia de éste nuestro año que se nos va, lo que vivimos y lo que nos faltó por vivir.

 

Los sueños cumplidos y los que se quedaron en el proceso.

 

¿Cuál es la diferencia entre un deseo y un propósito?

 

Un deseo es un movimiento afectivo hacia algo que se apetece, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española, otra definición que va más enfocada al día a día es: aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo.

 

Un propósito, acorde con la misma fuente es el ánimo o intención de hacer o no hacer algo.

 

No nos dejemos engañar mis querides, un deseo es algo que queremos pero que no estamos dispuestos a mover un dedo para conseguirlo, como lo ejemplifiqué en el poema, que por cierto tiene un tono sarcástico, quiero que me comprendan sin que deba mejorar mi comunicación, por ejemplo.

 

¿Cómo los demás van a entenderme si no me doy a entender? Es algo que “quiero” pero es algo que muy en el fondo sé que no va a suceder, quiero que me amen tan sólo por el hecho de ser yo y del papel que desempeño en sus vidas, o sea que me amen por ser su mamá, su hermane, su amigue, sin que yo haga nada para que me amen ¿cuándo sucede eso? Si no tenemos un incentivo que nos incline a amar a alguien no lo vamos a amar, tan sencillo como eso ¿o es que acaso soy el mejor y el más bonito animalito de la creación y por ello merezco ser amado sin tener que esforzarme ni un poquito? En la vida real no funciona así.

 

Vamos a algo menos complejo, quiero tener salud, pero no quiero tener que ir al doctor, hacerme estudios para ver qué tan sane estoy, no quiero seguir una dieta que me nutra ni quiero hacer ejercicio; o sea ¿cómo? ¿entonces la salud va a llegar por sí sola?.

 

Quiero tener dinero, pero no quiero trabajar para conseguirlo porque hoy los trabajos están súper mal pagados y no me valoran y hay que estudiar mucho para conseguir un buen trabajo y tener buena actitud con gente que ni siquiera conozco y que ni de mi familia es, etc, etc, etc, ¿entonces cómo va a llegar el dinero?

 

Quiero tener amor, pero no estoy dispueste a invertir tiempo, esfuerzo diario, no quiero compartir el poco dinero que tengo, no quiero aprender a escuchar, no quiero que nadie me duela, increíblemente el amor flota a nuestro alrededor sin que nos demos cuenta, siempre hay alguien que nos ama aunque seamos el más horrendo escarabajo de la creación y aunque por dentro tal vez estemos llenos de rencor, de pensamientos negativos, de odio, aún así, si miramos a nuestro alrededor, siempre hay ese alguien que nos ama inexplicablemente, que tal vez no esté con nosotros, tal vez esté y no lo notamos pero ahí está y generalmente estamos rodeados de personas que nos aman de diferentes maneras sólo que no queremos notarlo así que el amor es lo único que sí tenemos y a lo mejor no por méritos propios.

 

En el propósito radica la diferencia, mis querides, el propósito es algo que quiero hacer o no hacer, el propósito está completamente en nuestras manos, depende de nosotros por entero.

 

Quiero seguir una dieta adecuada y hacer ejercicio porque eso me va a llevar a una buena salud.

 

Quiero prepararme bien y en lo que me gusta para poder encontrar un trabajo en el que me sienta realizade y exitose y que me de lo necesario para vivir y darme alguno que otro gusto.

 

Quiero ser una persona más comprensiva, mejorar mis habilidades de comunicación, aprender a escuchar activamente, dedicar tiempo a las personas que amo, quiero lograr una mejor relación con mi familia, con mis amigos, con mis vecinos, quiero saludar y desear a todos buenos días desde mi corazón y que la gente se sienta bien conmigo para que me acompañen cuando estoy sole y los necesite, en fin, quiero tener amor en mi vida.

 

¿Qué me voy a plantear para el 2024? ¿Deseos o propósitos? Depende qué tanto quiera invertir.

 

Eso es todo por hoy mis querides, es una lectura corta pero substanciosa, con los ejemplos que les di, pueden plantearse mil y un ejemplos de deseos y propósitos para, como dice el poema, identificar la diferencia.

 

Les mando un abrazo con todo mi cariño y deseo que en este 2024 logren sus propósitos y que esto les lleve a una vida feliz todos los días.

 

Los espero el año que viene con otra lectura que nos haga sentir y pensar y les agradezco infinitamente estos tres y medio años que hemos estado juntos compartiendo cientos de vivencias y aprendizajes.

 

Con amor

Marcia

31 de diciembre 2024

Una navidad introspectiva

Hoy es 24, nochebuena, anteriormente habría soñado con esta época con mucha añoranza, ya sabes, las posadas, las    piñatas, los regalos, la música, los adornos de luces hermosas y festivas por todos lados, el ponche, el pavo y tantas cosas deliciosas que comer en ésta temporada, nunca fui buena para comer, de hecho estuve baja de peso los primeros 34 años de mi vida y luego subí en exceso por complacer a un viejo amor, por darlo todo, así soy yo, excesiva hasta el cansancio, exceso de amor, exceso de confianza, exceso de todo, a quien por cierto, no lo merecía, o tal vez lo merecía en ese momento, pienso para apaciguar el trancazo, tal vez lo merecíamos los dos, sí, seguramente eso fue.

 

He tenido distintas navidades a través de los años: aquellas donde el dinero valía más que ahora y veías posadas por todos lados, en la escuela, en las clases de inglés, en las clases de danza, con los vecinos y lo mejor de todo ¡te invitaban! No era un ser invisible como lo soy ahora, recuerdo tantas cosas felices, las veces que en Puebla nos arreglábamos el cabello, maquillaje, vestíamos nuestras mejores galas para hacer la visita de las siete casas, a siete amigos que nos recibían con los brazos abiertos, después íbamos a misa de 8 como buenos católicos a celebrar por adelantado el nacimiento de nuestro señor Jesucristo y luego la cena, ahora que lo pienso ¿a qué hora cocinaba mi abuelita tantos platillos deliciosos? Pavo, bacalao, romeritos, tortitas de camarón, chiles chipotles rellenos de queso capeados y demás; la recuerdo bailando con nosotros, platicando muy contenta con las amistades invitadas a la cena, bebiendo, pero nunca demasiado, nunca vi alguien que se pasara de copas en mi familia, se vivía un ambiente festivo, de unión, de familias grandes y reuniones llenas de todo, amor, regalos, felicidad en exceso, sonrisas en exceso.

 

Recuerdo también alguna navidad austera en la que no teníamos para la cena y decidimos ahorrar el dinero que papá nos había dado y cenar atún con galletas Marías con mermelada, sólo estábamos Andrés y yo, pero con nosotros bastaba, fue una navidad de esas en las que tienes no lo que quisieras, sino lo que necesitas, la gente que te quiere y que quiere compartir con uno y si es sólo una persona, ¿pues qué más da? Lo importante es que ese momento nos unió para toda nuestra vida, apreciamos la importancia de tenernos el uno al otro hasta en los momentos más difíciles y gracias a que contábamos con el otro esos momentos se hacían más llevaderos y nos olvidábamos, mientras jugábamos con aquellos juegos de mesa de nuestra realidad, de nuestros padres divorciados, de nuestros hermanos que ya se nos habían adelantado a la vida siguiente, de los abuelos que ya no estaban para consentirnos y de la escasez y la gran responsabilidad que teníamos por delante de terminar de estudiar y forjar nuestro futuro.

 

Me casé joven y vinieron las navidades en familia, siempre eran con mi familia postiza, ya que era más fácil de esa manera, según yo, se pasaron los años y siempre íbamos a cenar con mi segunda mamá, la señora M, abuela de mis hijos y digo con ella porque era el personaje central de esa familia, la que mantenía a la familia unida, la que no tenía miedo de preguntar si algo andaba mal o de regañar a quien ella consideraba estaba actuando mal, en esas navidades fue donde vi a los tradicionales hermanos que pelean, los que de repente se pasan de copas, yo misma me pasé de copas algunas veces, fue donde viví la separación hombre – mujer, en la cual el hombre se la pasa platicando con los otros hombres y viendo el foot ball y la mujer se la pasa con las demás mujeres cocinando y cuidando de los niños y atendiendo al marido, éramos un matrimonio moderno, así que no nos permitimos vivir esa etapa como nuestros ancestros, de repente el padre de mis hijos ayudaba a mantenerlos entretenidos, se servía su propia comida o me invitaba a platicar y convivir con él, estábamos juntos en medio de todo ese barullo y eso era lo que importaba, la navidad de familia grande tenía muchas cosas divertidas, muchas historias, te tardabas mucho más en saludar y despedirte, muchos abrazos navideños y también ¿por qué no? Muchos chismes y dimes y diretes, ahí fue donde empecé a entender el albur, el doble sentido, muchas veces sin darme cuenta fui objeto de burla en un mundo en el cual mi inocencia no era valorada y era objeto de risa gracias a mi inexperiencia, nunca he sido buena para el albur y no me gusta, pero al menos ahora lo entiendo.

 

Después decidí que ya no quería una vida con el papá de mis hijos y vinieron primero las navidades en las que iba con mi ex familia postiza para que mis hijos convivieran con ellos y no se sintieran relegados como yo, empezó la temporada de “yo te quiero y serás mi cuñada para siempre” y de “las puertas de mi casa siempre estarán abiertas para ti”, esa temporada fue muy breve, seguida por otra temporada en que ya no me invitaban a mí, sino a mis hijos, ya empezaba a ser invisible y mis hijos a ser más notados y entonces había bienvenidas como: “hola ¿y a ti quién te invitó? La expresión provocaba risa en mi exterior, pero no en mi corazón sabiendo que ya no “era requerida” aún así sé que tengo don de gente y eso me ayudaba a hacer la noche amena para mi y mis hijos, hasta que ellos crecieron y pudieron desenvolverse solos en ese mundo familiar y encontrar la manera y las personas con quienes valía más la pena disfrutar de esos momentos, esa temporada murió definitivamente con la muerte del tío Jorge a quien el Covid se llevó, él de veras nos abría las puertas de su casa y siempre lo veías sonriente y contento de verte, era aquel tío Dandy, muy elegante y bien peinado, siempre oliendo a loción, que tenía unos modales impecables y bailaba muy bien, aquel que siempre te daba gusto ver y escuchar sus chistes y anécdotas  de la vida.                                      

 

Después vinieron las navidades en las que el papá de mis hijos decidió despertar de su largo sopor y convivir con ellos, navidades sola, con las mascotas y mis pensamientos de ¿qué habré hecho mal? ¿de veras soy tan mala persona para que nadie quiera pasar la navidad conmigo?, al principio era deprimente, después de estar acostumbrada a la oleada de gente y a los miles de abrazos, a ser, aunque fuera por un momento el centro de atención, pasar de ser admirada a notada y luego nada, invisible completamente, nadie se preguntaba por mi ni donde pasaría la navidad, excepto el papá de mis hijos, al principio vi como una pesada carga esa soledad impuesta por mis propias decisiones del pasado, esa consecuencia que me llevaba a enfrentarme con el resultado de mis acciones y a encarar a mi enemiga más encarnizada: yo misma.

 

En esas navidades pasé de todo, desde la euforia loca de alegría de tener la casa para mí sola hasta la depresión profunda que me llevó a visitar a mi papá en el panteón un 24 de diciembre y querer ir a Puebla a revivir aquellas navidades de lujo y esplendor y la dolorosa realidad de que las personas que habían hecho realidad aquellas navidades ya están en mejor vida, esa tarde en el panteón vi que había otras personas visitando a sus muertos también y ya no me sentí tan sola, tuve mucho tiempo para pensar en mi proyecto de vida, que más bien parecía una construcción improvisada sobre la marcha, fuera como fuera era mi vida y las decisiones que había tomado estaban completamente fundamentadas y aunque fuera doloroso ahora sabía que no siempre iba a ser así, o al menos eso esperaba, recuerdo que hacía un frío tremendo y había mucho tránsito, así que decidí encontrar refugio en el calor de mi casa y en mi soledad, acompañada solamente de mis galletas óreo con leche y películas de navidad en las que siempre el amor sale triunfante.

 

Vinieron también las navidades con mamá y mis hijos, en las que yo hacía la cena navideña y cómo disfrutaba cocinar por horas para consentir a la familia, cómo añoraba tener más tiempo todos los días para poder hacer platillos deliciosos, yo habría amado una vida sin tener que trabajar, poder cocinar con calma, mantener limpia la casa, hacer suéteres a mano, en fin la vida del ama de casa, que sé que es pesada pero me gusta, o al menos en ese tiempo me gustaba porque no sufría del dolor lumbar que me aqueja ahora y que hace todo más lento.

 

También viví las navidades de amor a distancia, de añoranza por tiempos mejores y el deseo de alguna vez compartir la navidad con mi amor de años que fue una trancisión en mi vida, ese amor motivó un antes y un después en mi interior, aquellas navidades ya sea sola o acompañada pero sin una pareja que esté físicamente pero el saber que existe te hace más llevadero el trance de estar soltera, aquellas navidades de enseñanza sutil a estar sola con mis hobbies, con mis sueños y con mis pensamientos mientras tienes la certeza de que allá a lo lejos, hay alguien que te ama como nadie y que daría todo por compartir contigo, aquellas navidades en preparación a cuando ese sueño de compartir con el ser amado y con mis hijos se hizo realidad.       

 

La última navidad en la que mamá estuvo vino mi hermano y después de años de no verlo y de no compartir una navidad todos juntos la pasamos felices, con un sabor agridulce por la incertidumbre de la enfermedad de mamá y lo que nos deparaba el futuro, aún así pude apreciar los viejos tiempos, las travesuras de mi hermano, la inmensa felicidad de mamá de verle después de tantos años, la convivencia de tres generaciones en la que mis hijos eran parte importante y amada, los tiempos que ya no iban a volver porque mamá ahora ya no está con nosotros, ni los abuelos, ni amigos, ni familias postizas, sólo nosotros y aquella felicidad efímera de navidad.

 

Y después de tantos años, de tantas carencias y decepciones de subidas y bajadas, de ser la protagonista de la historia a ser nadie, de ser una mujer deseada a ser una mujer usada, a la que los hombres sólo quieren para un rato y jamás se atreverían a un compromiso o a la que le dan todo con una mano sabiendo que con la otra le roban el dinero, el corazón y la dignidad, después de toda esta historia de dolor y de estar enferma toda la semana ¿qué puedo esperar ahora de la navidad?.

 

Tal vez estar rendida, haber perdido toda fe, ser realista y pensar que imaginé aquellos buenos momentos llenos de personas tan variadas que alguna vez pasaron por mi vida dejando miles de experiencias, tal vez éste momento de enfermedad sea bueno para decir “lo siento, la navidad no existe” “pensé que así era pero nunca existió” tal vez sea el momento para encarar mi propia realidad de mujer mayor a la que nadie quiere, que a nadie le hace falta, tal vez sea el momento para acurrucarme en mi cama y jamás salir de ahí, de decir “no puedo fingir más, no tengo motivos para sonreír” y rendirme al cansancio que provoca la enfermedad, dormir y esperar anestesiada a que ésto pase sin siquiera darme cuenta, tal vez, ¿Por qué no?.

 

Lo haría, si ese fuera el caso…

 

Cuando tenemos el vaso vacío es cuando más espacio tiene para llenarse, las carencias en mi vida me enseñaron a tener esperanza en que llegará algo mejor, tal vez no algo que nos haga sufrir menos pero que nos impulse a vivir más, tal vez no lo que queremos, sino lo que necesitamos, la navidad es la época de la unión en familia, la época de esperar algo mejor y diferente para nuestras vidas, para sembrar la semilla en nuestro corazón que después podremos cosechar, es época de compartir y por muy carente de todo que sea siempre tendré qué compartir, recuerdo las lágrimas de mamá cuando le leí el cuento navideño de hace dos años, aquellas risas con mi familia postiza y los consejos de mi segunda mamá la señora M, la cocina y la sonrisa de Mike, mis hijos creciendo y poniéndose cada vez más guapos, más seguros más amorosos conmigo, las risas de mi hermano, los ladridos de mis mascotas, el cantar de los periquitos, el nacimiento de mi jardín, los nuevos amigos de la acuática que marcaron un nuevo comienzo en mi vida, con todos ellos he compartido mi sudor, mi dolor, mi esfuerzo, mi tiempo, mi amor y nuestras ganas de salir adelante a pesar de las circunstancias adversas o no adversas que todos tenemos en la vida.

 

Es época de compartir y todos podemos compartir algo, mi corazón está lleno ésta navidad, lleno de agradecimiento por los buenos y malos momentos, los buenos porque los gocé y los malos porque aprendí de ellos, está lleno de recuerdos de amor con las personas más importantes de mi vida y que decidieron por un momento dedicarme su tiempo y su vida, está lleno de esperanza para el futuro, de la certeza de que todos juntos podemos arreglar este caótico mundo que nosotros mismos hemos creado, está lleno de entender realmente qué es la navidad y que no importa si estamos enfermos o no, si estamos solos o acompañados y si estamos dispuestos a hacer una cena, comprarla o cenar galletas con leche, la navidad siempre va a estar ahí para nosotros y a pesar de nosotros.

 

Es decisión de nosotros cómo vivir ésta navidad.

 

En este año quise hacer algo diferente, en vez de imaginar la vida y las navidades de otras personas como lo hice en mis cuentos navideños anteriores quise mostrarles cómo han sido mis navidades y mi transición hacia una vida más espiritual, reconociendo lo que importa realmente.

 

Espero que en esta nochebuena disfruten infinito a sus seres queridos y si están solos se disfruten a ustedes mismos, siempre con amor hacia nosotros mismos primero y luego hacia los demás, espero que compartan con el corazón lo poco o mucho que puedan compartir, siempre se da uno cuenta de que lo poco se convierte en mucho y lo mucho se transforma.

 

Les deseo mil bendiciones para ésta navidad, que sus ojos y su corazón se abran a los demás y a la dicha que tenemos en nuestra vida, que podamos apreciar lo que la vida nos ha dado en su generosidad y lo que nos hemos ganado.

 

Les agradezco como siempre por compartir su tiempo para leer éste su blog y los espero la semana que viene con otra historia interesante.

 

Con amor

Marcia

24 de diciembre 2023

Quiero un vaso vacío

Quiero un vaso vacío, sin expectativas

para que todo lo que venga sea satisfactorio

 quiero un vaso vacío

para llenarlo con las nuevas experiencias.

 

Muchos inicios  y nuevas aventuras

quiero abrir mis ojos a las maravillas de la vida

entusiasmo sin fin, yo pido

para afrontar diariamente la vida.

 

Quiero vaciar mi vaso en este fin de año

para recibir los regalos del que viene

que mi mente sea una hoja en blanco

y crecer día a día con nuevos aprendizajes.

 

Quiero disfrutar un sinfín de experiencias nuevas

que la vida misma me sorprenda todos los días

y con satisfacción ver cómo poco a poco

se llena el vaso vacío de mi vida.

 

Quiero compartir mi vaso contigo

tener tiempo para nosotros, verte a los ojos

y disfrutar contigo de nuevas experiencias

 que después atesoraré como dulces recuerdos

que me acompañarán en mi soledad.

 

Quiero estar sola y seguirme conociendo

seguir consintiendo a éste cuerpo de repente cansado

escucharme a mí misma antes que a los demás

y ser simplemente feliz en mi compañía.

 

Lo quiero todo y a la vez nada

una mezcla de abundancia y simplicidad

la porción exacta para que la vida

siga teniendo ese sabor singular.    

 

Quiero más momentos que me roben el aliento

menos decepciones y frustraciones

más por lo que luchar, que valga la pena

más esfuerzo, para tener después la recompensa.

 

En fin, sólo vivir y amar mi vida

amarme como soy y compartir con mis queridos

construir día a día mi presente adorado

y tener el vigor para luchar contra la adversidad.

 

Marcia

17 de diciembre 2023

Un poco de reflexión para el año nuevo

Buenas noches mis querides lectoras y lectores, les saludo en ésta nochecita fría desde mi rincón favorito para escribir cubierta con cobijas porque en serio que hace mucho frío.

 

Una muy buena oportunidad para usar los suéteres que tenemos guardados, los gorros y los guantes que no podemos usar todo el año, de sentir la nariz y los pies fríos todo el tiempo, por cierto, la mejor manera de no enfermarnos es mantener calientes los pies, eso me funcionó muy bien durante la semana, así que es buen tiempo para abastecernos de calcetines calientitos y demás.

 

Yendo al tema de hoy: ¿Para qué necesitamos la reflexión del año nuevo?

 

Considero que un momento de reflexión en las épocas importantes no hace daño a nadie, es hacer un alto en nuestro camino para ver hacia donde vamos, de lo contrario la vida sigue su curso sin tomarnos en cuenta y cuando abrimos los ojos se nos fue tiempo precioso para estar más cerca de nuestros sueños y nuestros logros.

 

Ya les había comentado anteriormente que antes mi costumbre de cada año era evaluar lo que no había hecho durante el año y eso de repente me deprimía porque veía mi año como desperdiciado y no es lindo perder 365 días de tu vida en nada, sobre todo cuando consideramos que la belleza de la vida está en comprender que somos finitos y eso nos haga querer aprovechar al máximo nuestra existencia en este mundo.

 

Una buena práctica es empezar por lo que sí hicimos en el año y de ahí partir hacia lo que queda por hacer, una vez que nos damos cuenta de nuestros éxitos en el año es mucho más satisfactorio mirar lo que aún hace falta y empezar con nueva energía.

 

El secreto de nuestra felicidad es construirla nosotros mismos en nuestro diario vivir, y para que eso suceda necesitamos saber las acciones que nos acercarán a nuestros sueños, nunca dejamos de soñar, de tener inicios adorados en nuestra vida y de querer experiencias nuevas, somos viejos cuando nos hemos rendido ante la vida y ningún obstáculo es demasiado para nuestra propia grandeza.

 

Por eso es que la planeación que hacemos en el año viejo se vuelve sumamente importante para empezar el año nuevo con todas las energías, al mismo tiempo que nos ayuda a abrir los ojos a nuestros éxitos del año anterior, a las bellezas en nuestra vida que antes no pudimos ver y nos ayuda a saborear esos momentos relevantes una vez más y guardarlos en el baúl de los recuerdos que se va convirtiendo en el tesoro de una vida.

 

Deseo tener menos tiempo desperdiciado en mi vida y más tiempo siendo feliz.

 

En fin, que el valor que le demos a las reflexiones de fin de año depende de cada uno de nosotros, tenemos al alcance de nuestras manos nuestra propia felicidad, sólo es cuestión de tener el valor y el compromiso de tomarla.

 

Eso fue todo por hoy mis querides, espero que su fin de semana esté súper descansado y feliz y que su semana hacia la navidad sea lo más tranquila que se pueda, sobre todo considerando el tránsito de locos que tenemos en la calle, esperemos que pase pronto.

 

Sean felices como unas adorables lombrices, que para eso estamos aquí.

 

Les agradezco mil su asistencia a ésta su casa y los espero la semana que viene con nuestro tradicional cuento navideño, no se lo pierdan.

 

Con amor

Marcia

17 de diciembre 2023

Por el momento

Eres una circunstancia feliz que pasó

en mi vida un día

y que desató muchas otras más.

 

Haciendo mi vida muy diferente

a lo que antes era

eres mi compromiso con la creación,

con la vida misma.

 

Desde que estás en mi vida

decidí dedicarte mi tiempo, pero no es tuyo

compartir mi vida, mis energías

en favor de tu crecimiento.

  

 Soy una encargade, por el momento

una estrella fugaz que se irá con el tiempo

tengo la labor de transmitirte mi conocimiento

para hacerte el camino más fácil.

 

Te llamo míe, pero no lo eres

eres un encargo que la vida tuvo conmigo

por un momento

hasta que seas capaz de valerte por ti misme.

 

No dejo de ser maestre, enfermere, psicólogue

guardián, por un breve momento, que se va tan rápido

no dejo de darte todo lo que puedo

y mi amor sincero, pero no por eso eres míe.

 

No soy lo más bello de la creación, ni tú lo eres

aunque para mí lo seas, una y otra vez

y este amor tan grande que nos une

permanecerá por siempre aún sin estar juntes.

 

Me tocó ser la madre y a ti el hije ahora

pero no me perteneces

de hecho nadie puede poseer a nadie

sólo soy un encargade, por el momento.

 

Tu vida y tus decisiones son tu regalo

la libertad y la independencia

lo que ejercerás en tu futuro

yo te doy las armas para formar tu criterio

 

Y puedas un día tomar tus propias decisiones

moldear tu vida a tu antojo

ejercer tu libertad día con día,

sin importar tu edad.

 

Mientras eres joven te nutro

con mis pensamientos, mi cultura, mis creencias

para que después hagas los tuyos propios

y tal vez, un día, por un breve momento

seas encargade de una nueva vida.

 

Marcia

10 de diciembre 2023


A propósito de la navidad

Buenas tardes mis querides, les saludo desde mi rincón favorito para escribir en ésta tardecita tranquila después de un descanso súper reparador en éste dominguito adorado.

 

Por primera vez en mi vida gané una medalla de oro en algo y me siento muy orgullosa al respecto, reconozco que varios factores se mezclaron como el hecho de que hay mejores nadadoras que yo que no se inscribieron a la competencia y pienso que por eso me tocó ganar ésta vez, sin embargo en seguida que lo pienso estoy consiente de que estoy minimizando mi propio éxito en aras de una supuesta humildad, o qué se yo ¿Cuándo hemos tenido que justificar nuestros triunfos? ¿o es que estamos acostumbrados a justificar todo? ¿hasta lo que hacemos bien? Son costumbres muy arraigadas, diría yo, como la expresión: “favor que me haces”, muy usada en mi generación al recibir un cumplido, en la cual cedemos nuestro mérito a nuestro interlocutor por algo que nosotros hicimos bien y que el otro está notando, exhibiendo una falsa modestia la cual no sentimos realmente, queriendo gritar a los cuatro vientos ¡siiiiiii! Soy bonitaaaaaaaa, me gusta mi cara, me gusta mi cuerpo, lo hice bieeeeeeen y estoy felizzzz, mi trabajo me costó y una y mil reacciones celebrando lo que hicimos bien.

 

Y ya cuando lo pienso mejor, el hecho de celebrar mis triunfos no implica necesariamente sentirme más que los demás, es algo mucho más profundo, porque en el momento en el que reconozco que hice algo bien, sólo existo yo para mi y sólo existe éste momento y estoy de acuerdo en que hay que ser humilde pero no al grado de humillar todos nuestros triunfos y minimizar nuestros éxitos.

Así que, cambiando la idea, rebobinemos y expresemos de nuevo ¿qué creen mis querides? Después de diez sesiones de cuarenta minutos de nado y no sólo eso, durante mi primer año de haber retomado la natación y de hacer ejercicio en serio, estoy cosechando un éxito más, el cual fue sorpresivo, siendo sincera sí esperaba colarme en los tres primeros lugares pero mi esfuerzo dio para más y logré ganar un primer lugar por primera vez en mi vida, nunca es tarde para disfrutar las mieles del éxito y para ser una mejor versión de nosotros mismos, ahora siento que mi constancia está dando frutos y quiero compartir mi éxito y mi alegría con ustedes.

 

Sí, se sintió diferente y pude expresar lo orgullosa que me siento de mi propio esfuerzo, desde ahora tomaré éstas buenas prácticas en cuenta.

 

Volviendo al tema que nos ocupa, han de pensar ¿y qué tiene que ver el poema sobre los hijos, entenados, sobrinos, sobre nuestros jóvenes en general con la navidad? Me suena como uno de esos chistes en los que dicen ¿en qué se parece una cosa a la otra? Y la respuesta es tan absurda que nos da risa, ja ja.

 

Permítanme explicarme: generalmente la navidad es un día en que compartimos con la familia, con nuestro núcleo más cercano y de repente eso se convierte en una pesadilla, no faltan los hermanos que siempre se pelean, los chismes, las habladurías, las presiones sociales, las críticas y demás en ésta época navideña.

 

Entonces pensé para mis adentros: durante toda mi infancia me la pasé criticando a mi mamá, que si era muy ruda, que si me regañaba mucho, que si me exigía demasiado y yo nunca era lo suficientemente buena, que si yo quería de ella esto, que si yo quería aquello, que nunca me dijo lo que yo quería escuchar y bla bla bla, obviamente con esos pensamientos iba a ser difícil pasar una navidad juntas, aquello se podría convertir en lugar de un gusto en una amarga imposición de “tolerar” a la familia en lo que duran las fiestas.

 

¿Qué pasaría si mi mamá o mi papá no fueran mis papás? ¿Si mis hermanos no fueran tal? ¿Si mi familia entera no lo fuera?

 

¿Qué es realmente una familia?

 

¿Es verdad que yo como padre puedo decidir el destino de mis hijos?

 

¿O es que sólo soy un observador de cómo la vida sigue su curso en la siguiente generación? La naturaleza me hizo encargade por un breve momento, confirmando mi compromiso con la creación, compromiso que adquirí cuando tuve hijos, entenados, me hice cargo de los más pequeños, etcétera.

 

Y viéndolo bajo ésta perspectiva mi mamá no tenía la obligación de ser quien yo quisiera que fuera o de actuar como yo quisiera porque ella tenía su propia libertad, la cual yo ya con los años respetaba, y viéndolo desde el punto de vista de las madres mis hijos no están para agradarme ni para hacer lo que yo considero bien, sino para usar su propio criterio y para perpetuar la especie, suena raro, pero ese es el fin principal de tener hijos y aunque suene tan sencillo y vano, no lo es en absoluto, tanto es importante el papel de los padres como el de los hijos pero ninguno posee al otro.

 

Pensando de ésta manera evitaríamos enojarnos cuando Santa Claus o los Reyes Magos no nos traen exactamente lo que pedimos, evitaríamos la constante crítica a los pensamientos anticuados de nuestros padres y de nuestros abuelos, evitaríamos la constante presión hacia nuestros jóvenes con preguntas como ¿ya terminaste la escuela? ¿Ya tienes novie? ¿Qué promedio sacaste? ¿Ya tienes trabajo? ¿Cuándo van a tener su otro bebé? Tratando de establecer nuestros propios estándares de perfección en su vida.

 

Es un hecho que hay una y mil maneras de llegar al mismo resultado ¿Por qué no escuchar la manera que nuestros jóvenes han pensado para llegar a su felicidad? ¿Por qué no cuestionarlos en ésta navidad que los veamos? Pero no para enjuiciarlos, sino para aprender de ellos, de la forma en la que ven la vida actualmente.

 

¿Conocemos los retos a los que se enfrentan? ¿Sus temores? ¿Lo que les provoca alegría? ¿respetamos sus sueños? ¿Qué sabemos el uno del otro? ¿Qué conocen mis hijos o mis nietos de mi vida cuando yo tenía su edad? Y no para compararme con ellos y humillarlos con frases como: yo a tu edad ya había hecho esto y aquello, sino simplemente para que conozcan más de nosotros y mediante esa apertura nos podamos ver como lo que somos: seres humanos, compañeros de vida y dejemos de ponernos títulos como, los abuelos, los padres, los hijos, los tíos, por un momento, títulos que nos hacen actuar en consecuencia y nos alejan de nuestros seres queridos.

 

Todavía estamos a tiempo de preparar nuestras mentes y nuestro corazón para que éste año la reunión navideña pase de ser un sufrimiento obligado a una experiencia de unión inolvidable.

 

Eso es todo mis querides, deseo que su semana esté llena de éxitos y que disfruten en su día a día todas las labores que hagan por sencillas que parezcan.

 

Los veo aquí en su casa la semana que viene con otra historia que nos haga pensar y sentir y les agradezco infinitamente su asistencia a éste su blog.

 

Con amor                          

Marcia

10 de diciembre de 2023

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